¿Merece la pena encender un ventilador durante una ola de calor?

Una masa de aire caliente procedente del Sáhara asola la península ibérica estos días. Incluso en lugares tan poco proclives a superar los 30 grados como Asturias, desde donde escribo estas líneas, cuesta pegar ojo por las noches a causa del intenso calor.

Muy pocos por estas latitudes norteñas cuentan con aire acondicionado en sus hogares, con lo cual los remedios clásicos que nos quedan para combatir la canícula son el chapuzón o el antiguo ventilador eléctrico de toda la vida.

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Pero algunos expertos se cuestionan la utilidad de los ventiladores eléctricos a la hora de lograr un descenso real de la temperatura en nuestros hogares. La pregunta es ¿merece la pena enchufarlos?

La respuesta se la debemos a la popular bloguera Anahad O'Connor, quien desde su columna digital "Really?" en el New York Times se ocupa de combatir los múltiples mitos modernos a los que se enfrenta el lector.

O'Connor menciona en su último artículo un estudio realizado por investigadores británicos, en el que trataron de revisar las evidencias que respaldan la efectividad (o no) de los ventiladores eléctricos durante las olas de calor que se dan por todo el mundo.

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A pesar de lo que mucha gente pueda pensar, la mayoría de los ventiladores no refrescan el ambiente porque generalmente se les ubica de forma incorrecta. En realidad deberíamos de situarlos en una ventana abierta, de modo que tiraran del aire fresco del exterior y lo introdujeran en la casa.

Pero aún así, y aquí viene la sorpresa, tal y como se informa en el citado trabajo científico, cuando las temperaturas superan los 35ºC, situarse frente a un ventilador eléctrico puede de hecho aumentar la ganancia de calor en lugar de reducirla.

Y eso no es todo. A esas temperaturas, situarse directamente en la estela de aire caliente proveniente de un ventilador, eleva el riesgo de deshidratación y de golpe de calor.

A pesar de que los autores del trabajo no se atreven a recomendar que no se usen estos aparatos durante las olas de calor, creen que es importante que la población conozca estos datos y actúe en consecuencia. Especialmente en el caso de la población más vulnerable, como los ancianos, que tienen más dificultados para reducir su calor corporal a través de la sudoración o mediante el incremento del flujo sanguíneo dirigido a la piel (disipación).

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Así que recordad el dato. Por encima de los 35ºC no merece la pena encender el ventilador.

Me enteré leyendo el New York Times.