Mercator, un engaño mundial

Miguel Artime

Seguro que esta imagen es una de las más fácilmente reconocibles por los humanos escolarizados de todo el planeta. La podemos encontrar en millones de libros de enseñanza y representa al mundo.

Pero ¿te has llegado a creer que el mundo es realmente así? Si lo has hecho no te preocupes; mucha gente cree que ese es el aspecto verdadero de la Tierra, aunque la realidad no puede ser más diferente. Esa imagen idealizada es en realidad una proyección. El problema radica en que la Tierra es un cuerpo esférico (en tres dimensiones), y nuestros mapas cartográficos se imprimen sobre papel, que como bien sabemos muestra solo dos dimensiones.

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Imagina que la Tierra es un globo elástico (y deshinchado) como los que usan tus niños para jugar. Imagina ahora que introducimos ese globo en un cilindro rígido al tiempo que empezamos a soplar. Obviamente el globo adquirirá la forma del cilindro. Imagina de nuevo que podemos ahora partir ese globo cilíndrico resultante con un cuchillo y estirar su "pellejo" rectangular sin que su forma varíe.

Lo que obtenemos es un mapa en el que los polos desaparecen y en el que Groenlandia tiene un tamaño similar al de África a pesar de ser en realidad 14 veces más pequeña. Cuanto más cerca nos encontremos del ecuador, más cercana a la realidad es la proyección Mercator (el perímetro ecuatorial de la Tierra coincide con el del cilindro imaginario). Por el contrario, cuanto más cerca de los polos, más distorsión nos encontramos.

Eso es lo que hace que Groenlandia parezca igual de grande que Sudamérica (cuando en realidad es ocho veces más pequeña). También Norteamérica y Rusia parecen gigantescas, lo cual, por cierto, ha hecho que muchas veces se tache a la proyección Mercator de imperialista o de pro-occidental, ya que como vemos, Sudamérica o África parecen diminutas.

Por desgracia, no existe una solución sencilla para remediar el problema de representar cuerpos tridimensionales en 2D, aunque sí otros tipos de proyecciones diferentes dependiendo de lo que el autor estime como dato más importante a conservar: área, forma, distancia, contigüidad, etc.

Por citar a una de lo más curiosa… ¿conoces la proyección de Werner del año 1515? Pues creemos que es la más idónea para su uso en San Valentín, ya que representa a la Tierra con forma de corazón.