Diseñada una piel humana a prueba de balas

En principio, arte y ciencia pueden parecer campos del conocimiento humano no muy relacionados, pero lo cierto es que existen numerosos contraejemplos para esta afirmación. Uno de ellos lo acabamos de ver en la colaboración entre un investigador de la Universidad estatal de Utah llamado Randy Lewis y la artista holandesa Jalila Essaidi.

Lewis saltó a la fama recientemente por descubrir un modo comercialmente viable de fabricar fibras de seda resistentes usando gusanos de seda y cabras tratadas genéticamente para insertar en su ADN genes de araña.

Como probablemente sepas, la seda de las arañas es una de las fibras más fuertes que se conocen (5 veces más resistente que el acero). Aunque las creadas por Lewis no llegan a alcanzar ese nivel (Lewis es optimista y cree que en el futuro podría conseguirse) son bastante más fuertes que las fibras naturales creadas por gusanos de seda ordinarios.

Mientras tanto, a la artista Jalila Essaidi se le ocurrió que las fibras creadas a partir de estas materias primas podrían mezclarse bien con tejidos de piel humana para crear una especie de "piel a prueba de balas". Ambos personajes, mentes inquietas, colaboraron para poner a prueba esa idea de bio-arte. Lewis envió fibra creada por sus gusanos mutantes a Jalila, la cual fue injertándola entre capas de piel epidérmica cultivada en hospitales, la misma que se emplea para tratar a los afectados de quemaduras.

Una vez creada la "rejilla" piel-seda, Jalila la colocó sobre un bloque de gelatina como la que se emplea en el Instituto Forense Holandés y le disparó (a velocidad reducida) con una bala del calibre 22. El resultado es que la bala se introdujo 5 centímetros, pero no rompió el enrejado. Previamente, la artista había disparado con un rifle a velocidad normal y la bala del calibre 22 había atravesado la piel-arácnida. No obstante, a pesar de impedir el paso de la bala, la piel transgénica no habría servido para salvar la vida de su portador, pero es un primer resultado de lo más prometedor. ¿Veremos en el futuro a personas que modifican genéticamente su piel para que hacerla resistente a las balas? No parece posible en un futuro inmediato.

Los creadores de esta piel artificial creen más bien que su idea podría servir para crear bloques de piel más grandes que los que se producen ahora en las clínicas para tratamiento de quemados, aprovechando la aparente compatibilidad entre la fibra arácnida y los tejidos humanos. Tal vez podamos incluso fabricar tendones más resistentes (el sueño de cualquier atleta) para esquivar las lesiones, aunque de momento el trabajo no es más que una prueba de concepto.

De todas formas, así funciona la ciencia, dando pasos muy pequeños. Así que, ¿quién sabe? Tal vez en el futuro los "superpoderes" no sean algo exclusivo de los héroes de los comics de Marvel.

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