Los humanos seguimos evolucionando

Una de la preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez es si la evolución sigue operando sobre nosotros como especie. Hay quien sospecha que los avances tecnológicos están acabando con el proceso de selección natural.

Un ejemplo que lo explique: si en la edad de las cavernas nacías con una fuerte miopía, era bastante probable que no consiguieras huir a tiempo de los depredadores, por lo que tus genes tenían poca probabilidad de transferirse a una nueva generación. Hoy en día, las lentes y la ausencia de depredadores hacen mucho más probable que tus genes se perpetúen, alterando el funcionamiento de la selección natural.
¿Pero entonces se ha detenido la evolución o no?

En un estudio reciente, en el que se investigó un asentamiento humano ubicado en una pequeña isla canadiense llamada île aux Coudres, científicos de la Universidad de Quebec han intentado dar respuesta a esta pregunta analizando a una población con unas características ralmente interesantes: desciende de 30 familias que se asentaron en la isla entre 1720 y 1773 y prácticamente no se han mezclado con el exterior, de ahí que todos sus datos históricos desde los años 1799 hasta 1940 permanecen recogidos con exactitud en los registros de la iglesia local. Todo está allí, incluyendo bodas, nacimientos y muertes. Los científicos han podido así crear extensos árboles genealógicos de las familias allí establecidas.

Además, la ausencia de métodos de control hizo que las agrupaciones en esta isla terminaran siendo muy grandes, y al no verse afectada la fertilidad por influencias externas, cada pareja tenía una gran probabilidad de alcanzar su punto álgido. ¡Todo un sueño para los estudiosos de la evolución!

Examinando todo ese material los investigadores han llegado a la conclusión de que, efectivamente, la evolución sigue su curso, publicando los resultados en Proceedings of the National Academy of Science. A la luz de los datos, los investigadores contemplan que a lo largo del plazo temporal estudiado, la edad a la que las mujeres tenían su primer se había reducido de los 26 a los 22 años. Los científicos afirman que la razón podría responder a los cambios genéticos causados por la selección natural.

La selección natural prioriza una edad temprana para la primera reproducción. Esta edad puede ser heredada y está genéticamente relacionada con el estado físico y el incremento de la familia como una forma de asegurar el legado. Además puede predecir un cambio en la evolución ya que la propensión a tener hijos a una menor edad es resultado de las características genéticas heredadas.

Hay que reseñar que los investigadores no buscaron los genes que habían podido cambiar a lo largo del tiempo. En lugar de eso, se limitaron a sugerir posibles razones para el cambio observado, entre la cuales citan diferencias en la fertilidad o en la edad en que una mujer alcanzaba la pubertad, o incluso rasgos de personalidad heredables que podrían provocar una procreación más temprana.

Estos factores genéticos podrían estar variando en respuesta a la selección natural y actuando sobre un número cada vez mayor de niños. No es demasiado aventurado afirmar que este supuesto cambio evolutivo esté probablemente relacionado con la caída en los índices de mortalidad y la mejora en la higiene y medicación, lo cual ha mejorado los índices de supervivencia infantil.

Los científicos son conscientes de que llevar esta investigación a las poblaciones modernas es increíblemente difícil, pero el hecho de que esta población concreta esté tan interrelacionada sin influencias exteriores ha resultado de gran ayuda a la hora de relacionar los factores genéticos y los cambios en la edad en que las mujeres se reproducían por primera vez.

Fuente: Yahoo! News.

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