Las islas más peligrosas que puedas imaginar

Cuaderno de Ciencias
Tenerife y el volcan Teide desde el aire - imagen Javier Pelaez

Por estas fechas, hace ya 12 años, me trasladé por cuestiones de trabajo a Tenerife. Cuando llegué uno de los temas de conversación más recurrentes aquel año era la alerta naranja que se había activado por el volcán Teide. Como os podéis imaginar vivir en una isla tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por supuesto el clima, las temperaturas agradables, las playas son un incentivo para cualquiera pero, de vez en cuando, también hay que tener en cuenta que no todo es perfecto. Así que hoy me ha parecido buena idea darnos un paseo por algunas de las islas más peligrosas que podáis imaginar, empezando por una que tengo bien cerca: La Palma.

Conocida en todo el mundo como “La isla bonita” esta paradisiaca extensión de tierra surgida de los fondos volcánicos del Atlántico contiene un peligro que fue incluido de manera bastante injusta en el documental “Cuatro maneras de acabar con el mundo”. De primeras debo advertir que lo que cuenta este documental es muy exagerado y que el volcán Cumbre Vieja (que así se llama) de ninguna manera podría “acabar con el mundo”. Aunque sí es cierto que es una amenaza real puesto que su derrumbe podría crear un gran tsunami que pondría en muchos aprietos a numerosas zonas costeras, llegando incluso a Estados Unidos.

 

La Palma y el volcán Cumbre Vieja vistos desde el espacio - NASA

Curiosamente el peligro de este volcán no está en su posible erupción sino en su desplazamiento hacia el mar: En la ladera del cono se ha formado una falla que en un futuro indeterminado podría hacer que gran parte del volcán se deslizase hacia el mar dando lugar a un tsunami por corrimiento… La propia BBC escribió hace un tiempo un artículo explicando que la amenaza que supone el Cumbre Vieja, aunque es real, ha sido muy exagerada y que lo cierto es que ni siquiera sabemos cuándo ocurrirá

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Otra isla que representa un sorprendente peligro, aunque en esta ocasión para la navegación, es Sable Island y es que esta pequeña porción de tierra frente a las costas canadienses de Nueva Escocia es el lugar con más naufragios del mundo… De hecho, en los últimos 500 años más de 350 barcos han encallado en sus arenas. Sí, cada punto de este mapa es un barco hundido

 

Naufragios en Sable Island a lo largo de la Historia

Las extrañas proporciones de esta isla hacen que forme una delgada barrera de más de 40 kilómetros de largo que, unidas a las condiciones meteorológicas del lugar, así como las mareas, la niebla y la poca visibilidad, la convierten en un verdadero quebradero de cabeza para cualquier barco.

 

Sable Island desde el espacio - NASA

No fue hasta bien entrados en el siglo XIX cuando por fin se construyeron dos faros (uno en cada extremo de la isla) que ayudaron a disminuir los naufragios.

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Dejamos ahora a un lado las frías aguas de Canadá y descendemos hacia aguas más tropicales y calmadas para encontrarnos con la Ilha da Queimada Grande, en el estado de Sao Paolo en Brasil. Aquí no encontramos volcanes apocalípticos ni bancos de arena atrapa-barcos, pero a pesar de que el clima y sus soleadas playas nos invitan a pasar unas relajadas vacaciones, yo os recomendaría que no pusierais un pie en esa isla, salvo que queráis morir rápidamente.

 

Ilha da Queimada Grande

Y es que a esta isla también se le conoce como “La isla de las cobras” algo que no es nada exagerado si tenemos en cuenta que la población de terciopelo amarilla (una de las serpientes más venenosas del mundo) asciende a tres serpientes por metro cuadrado.

La denominación científica es Bothrops insularis y el único lugar en el mundo donde se pueden encontrar es en esta isla brasileña. La isla se considera un serpentario único y aquí son las dueñas y señoras del lugar por lo que las autoridades tienen prohibido el paso de cualquier persona a la isla.

 

Bothrops insularis - Terciopelo amarilla

Representan un caso muy interesante desde el punto de vista evolutivo puesto que en la isla no viven mamíferos y estos ofidios se han adaptado para alimentarse de aves a las que emboscan subidas a los árboles. Sin embargo, necesitan un veneno muy potente para que los pájaros mueran rápidamente y no escapen simplemente malheridos hacia el mar. Así, generación tras generación, el veneno de la terciopelo amarilla se ha ido haciendo cada vez más potente hasta convertir a la Bothrops insularis en una serpiente letal casi al instante.

Los relatos sobre pescadores muertos por veneno de serpientes son muy usuales en la zona y cuentan que el último farero, antes de que se instalara un sistema automático, falleció junto a su familia cuando varias de estas serpientes consiguieron traspasar las medidas de seguridad y alambradas que lo protegían.

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