La subvención a la pseudociencia del Ministerio de Agricultura

Miguel Artime

Un reconocido bloguero Fernando Frías, recopila desde hace años en la web La lista de la vergüenza, las tropelías pseudocientíficas que, en forma de cursos, intentan impartirse desde universidades, colegios oficiales e incluso organismos públicos.

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Y es que, para un creyente en la "magia" del reiki, la quiromancia o la homeopatía (por citar unas pocas) nada hay más congratulante que intentar revestir a su creencia acientífica de la dignidad y la credibilidad que solo la ciencia y su "ciega" metodología puede conceder.

Por eso vemos como laboratorios homeopáticos crean cátedras en universidades públicas (a las que financian espléndidamente), o como los creadores de horóscopos intentan confundir al profano organizando cursos con nombres que den lugar a engaño. ¿Imaginas un curso sobre Armonía del hábitat? Bien, pues la Universidad de Girona planificó hace no mucho un postgrado sobre esta ciencia del zahorí, que incluía asignaturas sobre radiestesia.

Este solo es un ejemplo, son decenas las universidades implicadas en estos escándalos, donde los magos cobran verdaderas barbaridades a los incautos asistentes en busca de créditos fáciles, con el beneplácito de los responsables de las universidades, que prefieren llenarse los bolsillos y mirar para otro lado en lugar de cumplir con su cometido educativo.

Sin embargo uno de los últimos organismos en incorporarse a esta vergonzosa lista no es una universidad, sino directamente el Ministerio de Agricultura, dirigido por Arias Cañete. Esta institución organizó desde el pasado lunes 8 y hasta el jueves 11 de octubre, un curso sobre agricultura biodinámica (de nuevo jugando a engañar con palabras científicas), disciplina pseudocientífica que defiende absurdos como la influencia de los signos del zodíaco en el crecimiento de los cultivos.

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Los compañeros de Es materia lo explican perfectamente:

"Los pilares de la agricultura biodinámica son los nueve preparados formulados por Steiner para transmitir las "fuerzas cósmicas" al suelo. Uno de ellos consiste en rellenar el cuerno de una vaca con su boñiga y enterrarlo en el suelo a 50 centímetros de profundidad durante el otoño para recuperarlo en la siguiente primavera. Con el material resultante se prepara una poción que se aplica en concentraciones indetectables propias de la homeopatía, otra disciplina considerada acientífica por la comunidad investigadora."

Realmente causa espanto comprobar el nivel científico de los responsables formativos del Ministerio de Agricultura patrio, especialmente tras comprobar que este financia (obviamente con dinero público) el 50% del importe del curso, dirigido a agricultores que seguramente confían en que el conocimiento que llega desde arriba, debe ser digno de toda confianza.

Cualquier especialista en agricultura debidamente informado sabe que no existe ninguna evidencia científica que demuestre influencia alguna de los astros en los vegetales (ni en los animales o en los minerales). Se trata, como explica Linda Chalker-Scott, especialista en horticultura de la Universidad del Estado de Washington, de un "enfoque místico sin rigor científico".

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Después de esto, uno se teme que a la Pitonisa Lola la nombren asesora en técnicas ecológicas de iluminación, por aquello de las velas negras...

Me enteré, tristemente, leyendo Es materia.