La calidad de vida de los europeos empeora notablemente desde 2003 sin motivo aparente

Cuaderno de Ciencias

Ugo Bardi y Virginia Perini son dos científicos del departamento de ciencias de la Tierra de la Universidad de Florencia que acaban de enviar un documento al popular sitio arxiv sobre la salud de los europeos que debería preocuparnos a todos. Vivimos más años es cierto, pero la calidad de vida de esos años ha empeorado notablemente desde 2003. Y lo peor de todo es que no sabemos la razón.

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Según leo en el abstract del trabajo, ambos científicos examinaron las tendencias en la Expectativa de Años de Vida Saludable (EAVS) en el momento del nacimiento, durante las dos últimas décadas en nuestro continente, y lo que observaron fue que en varios países europeos (España incluida) aparecía una caída significativa en la EAVS que comenzaba en 2003, interrumpiendo una tendencia que previamente había siempre crecido.

Conviene aclarar que no se debe confundir la EAVS con la simple expectativa de vida ya que esta sigue creciendo, es decir cada vez vivimos más años. Los propios Bardi y Perini aclaran que en 1900, la esperanza de vida de un niño nacido en Italia ese año era de 41 años, mientras que en 2010 esta se ha disparado hasta los 81 y sigue creciendo.

La esperanza de vida a secas es fácil de medir, basta con apuntar dos fechas (nacimiento y deceso) y hacer cábalas. ¿Pero como se mide la esperanza de años de vida saludable? El encargado de este trabajo es un cuerpo europeo llamado Panel Doméstico de la Comunidad Europea (ECHP), que depende del organismo que regula las estadísticas a nivel comunitario (Eurostat). Durante las dos últimas décadas (comenzó a hacerse en 1994), los datos se han venido recogiendo anualmente y mediante entrevistas en los siguientes trece países: Bélgica, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Grecia, España, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Portugal, Suecia y Reino Unido.

Durante muchos años, la expectativa en el nº de años de vida saludable fue creciendo acorde con el incremento que se observaba en la esperanza de vida. Por ejemplo en Italia, entre los años 1995 y 2003 la esperanza de vida creció desde los 75 años a los 80.1 en hombres, y de los 81.8 a los 85.3 en mujeres. Al mismo tiempo la EAVS creció desde los 66.7 a los 70.9 en hombres, y de los 70 a los 74.4 en mujeres.

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Pero luego llegó el año 2003 y las dos gráficas comenzaron a separarse. ¿Cuál podría ser el motivo? se preguntan Bardi y Perini. ¿Qué sucedió en 2003? Bueno, la respuesta más obvia es: el tiempo, que aquel año fue notablemente más caluroso que de costumbre (basta consultar la hemeroteca). Esa podría ser la respuesta sí, pero hay ciertos datos que no explica.

Por ejemplo, el bajón observado en 2003 no se dio en todos los países. Los científicos lo apreciaron en Italia, Bélgica, Alemania, Irlanda, Grecia, España, Austria, Portugal, Finlandia y Suecia. En Francia en cambio la caída no se produjo hasta el año 2006, y fue más moderada que en los otros países. Y para hacerlo más sorprendente aún, la tendencia no se ha observado en el Reino Unido, Holanda y Dinamarca, donde la EAVS y la esperanza de vida han seguido creciendo de la mano.

Sin embargo la ola de calor del 2003 afectó a toda Europa, Francia incluida. ¿Cómo es posible entonces que la salud decreciese en un país nórdico como Suecia, y no afectase a sus vecinos sureños de Dinamarca? Pero si no es el clima ¿entonces qué? Pues eso es lo grave y preocupante del fenómeno estadístico observado por los dos estudiosos italianos, que no hay respuesta.

Sea como sea, si el calor tiene algo que ver, el asunto tiene su importancia porque los expertos en clima advierten de que en el futuro vendrán más olas de calor como la de 2003. Y cabe recordar que en los sistemas de salud de los miembros de la Unión Europea, el responsable de sufragar los gastos médicos que origine una caída en el bienestar de sus ciudadanos (con las enfermedades cardíacas y la diabetes a la cabeza) es el estado.

La pregunta que deberíamos hacernos es si están preparadas las arcas europeas para soportar una población cada vez más envejecida, formada por personas que cada vez vivirán más pero cada vez con más achaques y necesitados de tratamientos médicos. La cuestión es ciertamente preocupante, ya que incide directamente en el apreciado concepto que los europeos tenemos del estado del bienestar.

Sea cual sea el motivo que ha provocado esta inversión en las tendencias de la EAVS, y a pesar de que en este momento no se pueda identificar al causante, en el horizonte se aprecian negros nubarrones cuya solución seguro que no gustará al grueso de la población europea: o se incentiva la contratación de seguros médicos privados, o se aumentan los impuestos.

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Me enteré leyendo Medium.com. (Podéis leer el trabajo completo de Bardy y Perini en arxiv).