La azarosa historia de un sapillo muy duro de pelar

J Peláez

En una ocasión el New York Journal publicó por error la necrológica del célebre escritor Mark Twain. Sarcástico como era, Twain se dirigió mediante un telegrama al diario informándoles que la noticia sobre su muerte había sido “bastante exagerada”. Algo parecido podría decir nuestro protagonista de hoy, un ejemplar duro de pelar.

Vamos a iniciar este artículo en 1943, una época convulsa en plena segunda Guerra Mundial y en un lugar aún más conflictivo: Palestina. A pesar del ambiente bélico que vivía la zona, la ciencia seguía su camino y dos biólogos judíos hallaron una nueva especie de anuro en Galilea. Heinrich Mendelssohn de la Universidad de Tel Aviv y Heinz Steinitz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén encontraron una interesante variedad de anfibio a la que denominaron “Sapillo pintojo de Hula” en referencia al valle de Hula en el norte de Israel donde fue descubierto.

El nombre científico de este sapillo fue en un principio “Discoglossus nigriventer” (en alusión al color negro que posee en la zona del vientre) y sus autores publicaron la primera noticia sobre su existencia en el Volumen 4 del Scientific Quarterly Copeia bajo el título de “A new frog from Palestine”.

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Tan sólo observaron cuatro ejemplares, dos de ellos adultos y dos en estado de larva. Irónicamente, de los dos adultos tan sólo sobrevivió uno puesto que el mayor (una hembra de unos 40 milímetros) se comió al más pequeño (un macho de unos 27 milímetros).

Pertenecían a una antiquísima familia de anuros que habían resistido desde mediados del periodo Mesozoico, hace aproximadamente unos 200 millones de años. Todos los anfibios de esta familia se encontraban diseminados a miles de kilómetros de Israel, por lo que el descubrimiento de estos nuevos ejemplares vivos en una zona tan distante los convertía en un hecho verdaderamente insólito.

Era por tanto una especie única en grave peligro desde el mismo momento de ser descubierta y su futuro iba a empeorar significativamente ya que las zonas pantanosas donde habitaba iban a ser drenadas en la década de 1950… no parecían perspectivas muy halagüeñas.

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Con el cambio radical de su hábitat natural el último de estos sapillos (un ejemplar macho) fue visto en 1955 para después desaparecer en el olvido. Durante más de 50 años no se volvió a ver ninguno y finalmente, en 1996 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) declaró extinto al sapillo pintojo de Hula.

Sin embargo, en noviembre de 2011, tras varias expediciones sin frutos, la Autoridad de Parques y Naturaleza de Israel anunciaba públicamente que el resistente sapillo había sido observado de nuevo y la UICN retiraba la clasificación de extinto cambiándola, eso sí, por la de “en grave peligro de extinción”.

En 2012 se volvieron a detectar dos nuevos ejemplares y esta misma semana se ha publicado en Nature Communications que el sapillo pintojo de Hula sigue resistiendo y que además en realidad no pertenece al género Discoglossus sino al Latonia, convirtiéndose así en la única especie viva que se conoce de su clase.

Así pues, estamos hablando de los últimos ejemplares de un género (Latonia) que ha vuelto a renacer después de que sucesivamente se hayan ido extinguiendo otros anuros de este tipo como el Latonia ragei (extinto en 1993) o Latonia vertaizoni (en 1944).

Como afirman los autores del nuevo estudio sobre nuestro sapillo pintojo de Hula nos encontramos ante un espectacular ejemplo de supervivencia frente a las adversidades que los depredadores, la degradación de su hábitat y la mano del hombre han ido poniendo en su pesaroso camino.

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Referencias

Mendelssohn H, Steintz H.“A new frog from Palestine“ Vol.4 | Scientific Quarterly Copeia (1943)

Biton, R., Geffen, E., Vences, M., Cohen, O., Bailon, S., Rabinovich, R., Malka, Y., Oron, T., Boistel, R., Brumfeld, V. & Gafny, S. (2013). «The rediscovered Hula painted frog is a living fossil.». Nature Communications 4: pp. 1–6 doi:10.1038/ncomms2959