Hawking asesta un gran golpe a la imagen de Israel

Cuaderno de Ciencias

Hace unas pocas semanas os hablaba yo de que la fama de Sthephen Hawking ha trascendido el mundo académico hasta alcanzar todos los rincones, haciendo de él el científico vivo más reconocido de nuestro tiempo. La importancia propagandística de su papel, como símbolo mundial de la ciencia, acaba de quedar más que patente en un reciente altercado político con el gobierno de Israel.

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Todo comenzó cuando la élite gubernamental israelí invitó al eminente físico británico a la Conferencia Presidencial, un evento que reuno a los políticos, empresarios, miltares, intelectuales y académicos más renombrados del país de la estrella de David.

En un principio Hawking aceptó la invitación, aunque su pretensión era así mismo visitar Cisjordania para dar allí otra charla. Sin embargo, enseguida comenzó a recibir e-mails de académicos palestinos invitándole a unirse al Movimiento para el Boicot de Israel (BDS). Finalmente, el físico anunció que renunciaba a acudir a la conferencia organizada por el gobierno israelí, generando tal revuelo, que en la Universidad de Cambridge hubo quien intentó hacer pasar la adhesión al movimiento de boicot, por una imposibilidad de moverse debido a problemas de salud. (Recomiendo leer al respecto Principamarsupia).

Por último, incluso la pretensión de neutralidad de la Universidad de Cambridge quedó en entredicho, a verse obligados a emitir un comunicado reconociendo que Hawking "había anunciado al comité organizador de la conferencia su decisión de no asistir basada en una petición realizada por académicos palestinos".

La noticia corrió como la pólvora a través de las redes sociales. La primera mención en prensa de la unión de Hawking al movimiento de boicot apareció en The Guardian y en cuestión de horas fue compartida más de 100.000 veces en Facebook. Las encuestas posteriores publicadas en este periódico, de tendencia progresista, mostraron que 2 de cada 3 participantes apoyaban la decisión de Hawking.

La airada reacción del gobierno israelí, que se mostró "indignado" en lugar de "dolido", muestra el potencial de daño que supone que alguien tan reconocido internacionalmente como Hawking, le ha hecho a la imagen del país. Por el contrario, para el movimiento BDS el gesto del físico británico se ha convertido en la victoria más sonada de toda su campaña.

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Tal y como cuenta Hilary Rose también en The Guardian, el boicot de Hawking ha dolido más que el de otros famosos personales como el del músico Brian Eno o el director de cine Mike Leigh, precisamente porque toca de lleno un área especialmente sensible en la economía de Israel: la ciencia.

Si Israel, un país geográficamente situado en oriente próximo y que no es miembro de la Unión Europea, ha logrado ser aceptado como socio en el Área de Investigación Europea, es debido a sus múltiples lazos colaborativos con laboratorios europeos de prestigio. Cuando a los políticos europeos se les recrimina esta colaboración con Israel, a quien se acusa de incumplimiento de los derechos humanos y de las resoluciones de Naciones Unidas en Palestina, la Comisión Europea responde que la investigación supera el ámbito de los derechos humanos.

Israel basa su economía y su poderío militar en la apuesta que realizó en su día por la ciencia y la innovación. Muchos, entre los cuales me incluyo, consideran que los distintos gobiernos que España tuvo en el pasado debieron en su día haber tomado una decisión similar, en lugar de jugárselo todo a la baza del ladrillo.

En estos tiempos de crisis, hoy Israel es, a pesar de contar con una población de solo ocho millones de personas, toda una potencia científica y tecnológica. De hecho, los drones que el ejército de los Estados Unidos emplea en labores de espionaje y en su lucha contra el terrorismo radical islámico, fueron diseñados por un ingeniero israelí.

Es por esto que la renuncia a visitar Israel de Hawking ha preocupado especialmente a las autoridades hebreas, ya que afecta a un área especialmente sensible de la identidad de esta joven democracia.

He leído críticas en varios medios occidentales con respecto al gesto de Hawking. En su opinión, Hawking podría haber realizado una mejor defensa de la causa palestina hablando claro desde Israel, delante de sus políticos, y con las cámaras de medio mundo delante. Claro que para otros, el mismo hecho de aceptar la invitación de un gobierno, implica en cierto modo un reconocimiento a sus políticas.

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¿Y vosotros, qué pensaís? ¿Ha acertado el físico inglés al negarse a viajar a Israel?