Gusanos capaces de regenerar su cabeza… pero ¿qué pasa con sus recuerdos?

Pocas disciplinas científicas provocan tanto asombro y fascinación como la biología. La naturaleza, en su inmensa diversidad, ofrece especies animales y vegetales realmente increíbles. No en vano, la labor de la evolución pacientemente acumulada a lo largo de 3.500 millones de años ha logrado una gigantesca gama de maneras de enfrentarse y adaptarse al entorno. Si a todo esto le añadimos unas gotas de neurociencia, la mezcla puede ser alucinante.

Una de las fantásticas cualidades, casi diríamos que superpoderes, que algunas especies pueden desarrollar incluye la capacidad de regenerar miembros amputados de su cuerpo. Seguramente todos conoceréis esta facultad en muchos reptiles como lagartijas o salamandras o quizá recordéis al excepcional pez cebra en el artículo que titulamos “5 increíbles características del pez que está revolucionando la Medicina”.

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Pero sin duda las campeonas absolutas de la regeneración son las planarias. Se trata de un tipo de diminutos gusanos acuáticos de apenas unos centímetros de tamaño que se han adaptado a todo tipo de ambientes marinos, desde los fondos marinos hasta los lechos de los ríos de todo el planeta.

Esta especie ha desarrollado una asombrosa capacidad de recuperación y es capaz de iniciar la sanación de sus heridas apenas unos minutos después de producirse el daño. Esta incontestable ventaja adaptativa le permite sobrevivir a multitud de percances y por supuesto, al ataque de muchos de sus predadores. Sus facultades de regeneración llegan a tal extremo que son capaces de regenerar por completo partes vitales de su anatomía, incluido el cerebro.

¿Dónde está su secreto? La clave está en los neoblastos.

En los últimos años se ha hablado mucho sobre las células madre y sus recientes aplicaciones a la ciencia médica. Son técnicas en las que apenas estamos empezando, mientras que las planarias nos llevan millones de años de ventaja.

Los neoblastos son células madre pluripotentes, lo que significa que son capaces de convertirse en multitud de células diferentes. Esta facultad les permite recuperar o incluso regenerar por completo unos 40 tipos de células distintas ya sean de tejidos, de órganos, musculos… y las planarias tienen una elevada concentración de neoblastos. Se calcula que aproximadamente el 30% de las células de estos gusanos corresponde a neoblastos, es decir, células madre capaces de convertirse en cualquier otra célula que necesiten.

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Esta innegable ventaja evolutiva suscita asombro entre los científicos pero también curiosas preguntas… Por ejemplo, sabemos que estas planarias son capaces de regenerar una nueva cabeza con su correspondiente nuevo cerebro, pero… ¿qué ocurre con sus recuerdos? ¿Conservan la memoria?

Gracias a un genial experimento de un equipo de científicos de la de la Universidad de Tufts (EEUU), estas seductoras cuestiones pueden tener ya una respuesta porque parece que sí, las planarias podrían ser capaces de conservan memoria anterior a perder la cabeza…

¿Cómo lo han descubierto?

Estas planarias son una especie de hábitos nocturnos. Rehuyen la luz del sol y su ambiente natural está bajo tierra apartándose de los espacios abiertos y luminosos.

Sin embargo este grupo de investigadores consiguió entrenar a varios ejemplares de Schmidtea mediterránea, planarias muy comunes en los márgenes de ríos europeos, para que dejaran de tenerle miedo a la luz y se acostumbraran a ella. Mediante estímulos alimenticios, poco a poco, los biólogos consiguieron que estos gusanos asociaran la luz con la obtención de comida, olvidando sus hábitos nocturnos.

Una vez que las planarias se acostumbraron a obtener comida cuando veían la luz, los investigadores les seccionaron la cabeza y esperaron pacientemente unas dos semanas a que los gusanos desarrollaran una nueva parte superior y un nuevo cerebro.

Cuando los ejemplares decapitados completaron la regeneración de su sistema nervioso, y con su cabeza y cerebro plenamente funcionales, los científicos comprobaron sorprendidos que los gusanos recordaban la asociación aprendida entre comida y luz… Midieron el tiempo que tardaban en acercarse a la luz para comer y los compararon con otros gusanos a los que no habían entrenado, y efectivamente: eran más rápidos y se encaminaban hacia el premio con más resolución que el resto de planarias.

Los experimentos se han publicado esta semana en Journal of Experimental Biology, levantando cierta expectación en los ámbitos especializados. Como es natural estos resultados deben ser confirmados y el método científico debe seguir su curso realizando nuevos test y pruebas por diferentes medios y equipos de trabajo antes de levantar las campanas al vuelo, pero sin duda las cuestiones planteadas son fascinantes y nos animan a soñar con multitud de futuras e inesperadas soluciones médicas para las que podrían ser de ayuda.

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Referencias:

Tal Shomrat, Michael Levin, “An automated training paradigm reveals long-term memory in planaria and its persistence through head regeneration” The Journal of Experimental Biology, July 2, 2013 [DOI: 10.1242/​jeb.087809].

Francis Villatoro, emulenews “Las planarias recuerdan tras regenerar su cabeza

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