Fármaco para la epilepsia podría ayudarnos a aprender de nuevo como cuando éramos niños

Cuaderno de Ciencias

Los niños son increíbles. Aprenden a un ritmo tan rápido (y aparentemente sin esfuerzo) que son la envidia de aquellos que deseamos - por ejemplo - adquirir nociones de una segunda o tercera lengua. Es una verdadera lata que crecer nos lleve a perder esa capacidad de ser "esponjas" capaces de absorber conocimiento a la velocidad del rayo ¿verdad? Bien, pues tengo una buena noticias para vosotros: un fármaco empleado para tratar la epilepsia parece capaz de obrar el milagro de rejuvenecer nuestros cerebros adultos, y permitirnos así aprender como cuando íbamos a primaria.

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Antes de entrar en detalle preguntémonos por qué los niños pueden aprender más rápidamente y sin esfuerzo que los adultos. Más allá de la conocida disminución en el volumen de materia gris que experimenta el cerebro a medida que envejece, este "superpoder" de los niños se debe a una capacidad cerebral conocida como neuroplasticidad. Y es que nuestro cerebro dista mucho de ser algo inalterable y rígido, sino que afortunadamente va cambiando con el paso del tiempo.

Lo de la "neuroplasticidad" es en realidad un término paraguas que engloba mucho más que la habilidad que los niños tienen para aprender sin esfuerzo. Esta capacidad adaptativa del cerebro permite por ejemplo que las personas que han sobrevivido a un ictus readapten su "cableado neuronal" para que las labores que antes se realizaban en zonas que resultaron dañadas puedan (tras un inevitable proceso de aprendizaje) ser desempeñadas en áreas diferentes. También es gracias a esta dinámica, que el amputado que perdió la mano derecha puede aprender a realizar toda clase de tareas con su mano izquierda; lo cual obliga por cierto a que los hemisferios cerebrales intercambien el control de ciertas funciones.

Pero vamos al grano de la noticia. Cuando somos pequeños nuestro cerebro pasa por un período crítico de desarrollo que nos permite obtener habilidades (como aprender el idioma materno sin tener nociones de gramática, o conseguir oído absoluto) imposibles de realizar cuando somos adultos. Lo que ha descubierto el equipo capitaneado por Takao Hensch, biólogo molecular en la Universidad de Harvard, es que el Valproate, un anticonvulsivo empleado para tratar la epilepsia, logra el milagro de abrir de nuevo esa "ventana" de aprendizaje acelerado y sin esfuerzo.

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El estudio se realizó ejercitando la capacidad que algunos humanos tienen de distinguir e identificar cualquier nota musical sin un marco de referencia previo. Aproximadamente, solo uno de cada 10.000 humanos poseen este don (que Mozart mostaba de forma notable desde muy temprana edad) y que solo puede adquirirse con estudios musicales antes de los siete años de edad. No se conocen casos de adultos que hayan podido mejorar sus capacidades de oído absoluto durante la fase adulta.

Para el experimento, que se realizó durante dos semanas, se seleccionaron dos grupos de voluntarios masculinos sin formación musical previa. Al primero se les suministró Valproate durante los ejercicios de identificación de tonos, mientras que al segundo grupo se les suministró un placebo. Los resultados indicaron que el primer grupo logró notas mucho más altas que los que asistieron a los ejercicios tomando el placebo.

¿Cómo es esto posible? Los investigadores creen que durante los períodos críticos la experiencia produce efectos duraderos en el desarrollo de las funciones y comportamientos cerebrales. Estos períodos, que duran un tiempo determinado, terminan porque en un momento dado ciertas enzimas imponen una especie de frenos a la neuroplasticidad. Aparentemente el Valproate consigue bloquear la producción de estas encimas, lo cual lleva a una reapertura del período crítico.

A la vista de este descubrimiento ¿podremos convertirnos en Mozart a pesar de ser adultos? Bien, me temo que aunque consiguiésemos oído absoluto, esto no conllevaría para nada la capacidad de componer de forma genial. Además hay que decir que muchos músicos consideran un martirio este don, ya que son capaces de detectar hasta el más mínimo desafine en sus compañeros de profesión. Obviamente esto no debe ser agradable ni para el perfecto "auditor" que percibe el error, ni para el músico de "oído vulgar" que recibe su corrección cada vez que le patina una nota. (De hecho algunos músicos con esta capacidad solo quieren tocar con más gente con oído absoluto).

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NOTA añadida el 13-01-2014: A la vista de algunos comentarios, añadir que en ningún momento es intención del redactor de este texto incitar al autoconsumo de Valproate. Como cualquier otro medicamento, genera efectos secundarios por lo que solo deberá tomarse cuando lo recete un médico y únicamente como anticonvulsivo para el tratamiento de la epilepsia. El artículo habla de trabajos preliminares, y en el caso de que algún día se le emplee como "potenciador del aprendizaje" en adultos, será siempre tras las pertinentes aprobaciones por las autoridades médicas una vez se demuestre su seguridad, lo cual a día de hoy NO ha sucedido.

Me enteré leyendo Rawstory.com. El trabajo científico se publicó en la revista: Frontiers in Systems Neuroscience.

Foto Creative Commons vista en Flickr.