Estrellas que podrías tocar con la mano

Cuaderno de Ciencias

En una de sus conferencias, el célebre etólogo Richard Dawkins dijo una vez que el universo no solo es más extraño de lo que imaginamos, sino que es más extraño de lo que podamos llegar a imaginar. Las noticias que los astrónomos nos desvelan casi a diario nos confirman que vivimos en un Cosmos verdaderamente extraordinario y lleno de sorpresas...La última de ellas es que existen estrellas tan frías que podrías tocarlas.

Cuando pensamos en este tipo de astros, imaginamos evidentemente grandes cuerpos brillantes y ardientes a miles de grados de temperatura; sin embargo también existen estrellas frías. Hablamos de un tipo denominado "estrella marrón", un proyecto que no tuvo éxito; un intento que no llega a convertirse en estrella. Son pequeños cuerpos gaseosos, fríos, poco brillantes y difíciles de detectar; debido a su poca masa no son capaces de fusionar hidrógeno y se tienen que conformar con realizar otros procesos para dejarse ver.

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A pesar de estas rarezas, los científicos han descubierto hasta el momento varios centenares de estas pseudo-estrellas cuya temperatura variaba entre los 300 y los 2000 grados Celsius, dependiendo de la masa y la edad de la enana marrón.

Uno de los mejores instrumentos para detectar estas escurridizas y oscuros asteroides se lanzó el 14 de diciembre de 2009 ; es el Wide-field Infrared Survey Explorer, WISE por sus siglas en inglés; un observatorio espacial con un telescopio de 40 centímetros de diámetro especializado en detectar la radiación infrarroja. El WISE toma una foto cada once segundos y es capaz de observar objetos que desde la Tierra sería imposible detectar, como por ejemplo estas enanas marrones que aparecen 5.000 veces más brillantes en las longitudes de onda infrarroja analizadas desde el espacio.

Durante estos dos años de estudio, el telescopio de infrarrojos ha detectado ya más de 100 de este tipo, aunque los últimos datos enviados durante estos días son aún más sorprendentes de lo que esperábamos.

Se trata, en concreto, de seis estrellas marrones de clase Y, situadas a una distancia astronómica relativamente cercana (entre 6 y 40 años luz de la Tierra) que desprenden un calor tan bajo como el de un cuerpo humano. Son las más frías detectadas hasta el momento y su temperatura se encuentra entre los 25 y los 36 grados.

Los nuevos datos han sido corroborados también por el Telescopio Espacial Spitzer, otro instrumento capaz de detectar estos cuerpos , mientras esperamos a que se lance (o no, según el presupuesto y los recortes) el nuevo Telescopio James Webb. Son estrellas más frías que un ser humano. Como vemos, el universo no solo es algo extremadamente grande; también es extremadamente extraño...