Así era Ötzi cuando estaba vivo

Cuaderno de Ciencias

En 1991 unos excursionistas encontraron unos restos humanos en los Alpes, cerca de la frontera ítalo-austríaca. Magníficamente preservados por las bajas temperaturas, los restos resultaron pertenecer a un hombre que vivió entre el 3350 y el 3100 antes de Cristo. Cuando él caminaba por la Tierra, no existía Stonhenge ni la gran pirámide de Guiza.

Por Miguel Artime.

El nombre de Ötzi con el que lo bautizaron, se lo debemos a un periodista vienés y se deriva de los Alpes Ötzal, el lugar donde fue encontrado. Inicialmente se pensó que el lugar pertenecía a Austria, pero una inspección realizada a posteriori reveló que en realidad pertenecía al Tirol del Sur, en Italia.

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Ahora, empleando una combinación entre ciencia forense y arte, los hermanos holandeses Adrie y Alfons Kennis, han reconstruido el rostro de Ötzi para su exhibición en el museo donde permanecen sus restos: el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, en Italia.

 

Y es que, pese a que se habían realizado toda clase de estudios sobre el modo en que murió Ötzi, lo que comía o si le quedaban parientes vivos, aún no se había realizado una reconstrucción del aspecto físico que este cazador debió tener en vida.

El verdadero Ötzi es muy delicado y no conviene manipularlo, así que para la reconstrucción, los hermanos Kennis se basaron en imágenes en 3D de su cráneo. Durante los seis meses que duró el proceso, la fotógrafa Heike Engel fue documentando gráficamente su trabajo.

Los estudios indican que Ötzi murió desangrado por una herida de flecha. Por fortuna para la historia, murió en un barranco protegido en lo alto de una región glaciar, por lo que su cuerpo, cubierto de nieve, permaneció protegido sin verse afectado por el flujo del glaciar.

 

Desde su descubrimiento, los investigadores han ido construyendo poco a poco sus señas de identidad. Por ejemplo, su tejido óseo indica que tenía unos 46 años cuando murió, en plena edad del cobre, y que medía 1.60 metros y pesaba unos 50 kilos.

Los restos de Ötzi se mantienen refrigerados en el museo en un contenedor que imita las condiciones de frío y humedad que ayudaron a preservar su cuerpo. A través de una pequeña ventana, los visitantes pueden contemplar a la famosa momia.

Y ahora, gracias al trabajo de los hermanos Kennis, también lo pueden imaginar como era cuando recorría a pie los Alpes.

Lo vi en Livescience.

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