El primer milisegundo de una explosión nuclear

En 1926 un estudiante del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) llamado Harold Edgerton inventó, con tan solo 23 años, un tubo flash capaz de emitir destellos de luz en intervalos de millonésimas de segundo.

Aquel avance permitió dar un paso de gigante en el campo de la fotografía y con el tiempo Harold pudo desarrollar cámaras de alta velocidad que podían capturar imágenes con una precisión de milisegundos.

En apenas una década aquel joven mejoró su artefacto, al que se le dio el sugerente nombre de cámara Rapatronic, y a finales de la década de los años 40 ya era capaz de capturar imágenes con tiempos de exposición de 10 nanosegundos, es decir la milmillonésima parte de un segundo.

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Nos encontramos en una época convulsa de nuestra Historia. Acababa de finalizar la Segunda Guerra Mundial y tras las detonaciones de las bombas de Hiroshima y Nagasaki se intentaban conseguir datos, lo más precisos posible, sobre qué ocurría en el interior de una explosión nuclear.

Esta cámara podía ser de gran ayuda para saber qué ocurría exactamente en los primeros y fugaces instantes de una detonación nuclear.

Las fotografías que estáis viendo a la derecha de estas líneas son diferentes explosiones nucleares, captadas por la cámara Rapatronic de Edgerton, tan solo 1 milisegundo después de su detonación.

Los ensayos tuvieron lugar a comienzos de la década de los años 50 en el desierto de Nevada y es sorprendente cómo solo en ese rápido intervalo de tiempo podemos ver ya una gran bola de fuego de unos 20 metros de diámetro.

Para conseguir estas increíbles fotografías se utilizaban varias cámaras Rapatronic, en algunas ocasiones se llegaron a instalar hasta una docena de ellas, dispuestas de forma que cada una capturaba un momento distinto de la detonación.

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Desde 1951 hasta 1958 se capturaron numerosas fotografías de los primeros milisegundos de diferentes ensayos atómicos. Todas estas imágenes sirvieron para conocer con mayor exactitud algunos efectos físicos de la reacción nuclear (como el efecto de cuerdas) y además supusieron el inicio de la fotografía de alta precisión.

Hoy en día somos capaces de alcanzar velocidades casi lumínicas gracias a la llamada femtofotografía, una técnica capaz de tomar hasta 500 millones de imágenes por segundo y que ha permitido incluso ver cómo se dispersa la luz.

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