El microbio imposible empeñado en ser astronauta

No importa lo cuidadoso y escrupuloso que seas limpiando cada rincón de tu casa, como vimos hace unos meses es imposible eliminar los millones y millones de gérmenes, ácaros y bacterias que se acumulan por cualquier lado, incluso en los más inesperados.

Sin embargo existen diversas localizaciones en la Tierra en donde las medidas de seguridad se extreman hasta lo impensable. Toda la tecnología disponible se une para controlar hasta el más mínimo detalle: La humedad, la presión atmosférica, el flujo del aire y las partículas suspendidas en él, la temperatura ambiental, la iluminación…

Se llaman Salas Blancas y podríamos decir que son los lugares más limpios del planeta. Poseen las técnicas más potentes para esterilizar hasta el último milímetro y las más avanzadas se utilizan en las Agencias Espaciales para eliminar cualquier microbio que pudiera colarse en los instrumentos que enviamos a otros cuerpos celestes. En estas instalaciones, rigurosamente esterilizadas, se ensamblan las sondas y vehículos que, como el Rover Curiosity, se lanzan al espacio y terminan aterrizando en la superficie de otros planetas.

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En 2007, mientras los ingenieros montaban la sonda Phoenix en una de las salas blancas que la NASA tiene en el Centro Espacial Kennedy, los investigadores descubrieron un microorganismo realmente sorprendente.

Una bacteria desconocida tan resistente que fue capaz de resistir las enormes medidas de seguridad y sobrevivir alimentándose prácticamente de nada…

Desde aquel año hasta ahora jamás se había vuelto a encontrar, pero hace unos días, científicos del Jet Propulsion Laboratory de la NASA han anunciado que la han encontrado nuevamente… ¡y de nuevo en una Sala Blanca perteneciente a instalaciones aeroespaciales, a miles de kilómetros de la primera!

La sorpresa de los investigadores ha sido mayúscula… Seis años después y a cuatro mil kilómetros de distancia, el mismo microorganismo ha aparecido en las instalaciones del Centro Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa. Parece que este microbio está empeñado en colarse en una misión rumbo al espacio…

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La bacteria, a la que han bautizado como Tersicoccus phoenicis, no solo representa una nueva especie descubierta (phoenicis) sino que, es tan extraña, que también ha generado un nuevo género (Tersicoccus) desconocido hasta el momento.

¿Cómo consigue sobrevivir en las salas blancas donde se ensamblan las piezas de las naves espaciales?... Pues por ahora no lo sabemos con exactitud. Lo cierto es que se trata de una bacteria capaz de subsistir casi sin nutrientes durante meses en unos de los ambientes más estrictos y duros del planeta.

Tal y como afirma Parag Vaishampayan, uno de los investigadores responsables del artículo científico que cataloga este nuevo microbio, “es importante comprender mejor este tipo de bacteria porque la capacidad que tiene para subsistir en una Sala Blanca también podría permitirle sobrevivir en una nave espacial”.

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Referencias científicas:

NASA JPL “Rare New Microbe Found in Two Distant Clean Rooms

P. Vaishampayan, K. Venkateswaran, P Schwendner. "Hardy Bacterium Isolated From Two Geographically Distinct Spacecraft Assembly Cleanroom Facilities". NASA Tech Briefs.

P. Vaishampayan, Ch. Moissl-Eichinger, R.Pukall et al. “Description of Tersicoccus phoenicis gen. nov., sp. nov. isolated from spacecraft assembly clean room environments” International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology 63 (Pt 7): 2463–2471 doi: 10.1099/ijs.0.047134-0

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