El granjero que se construyó sus propios brazos biónicos

En marzo de 1781, un músico aficionado a la astronomía llamado William Herschel descubrió el planeta Urano, solamente con la ayuda de un telescopio fabricado por él mismo y su hermana menor. A mediados del siglo XIX, un fabricante de cerveza de Liverpool al que le encantaba mirar las estrellas se puso a investigar por su cuenta cómo mejorar los espejos y telescopios que se realizaban hasta entonces. Su nombre era William Lassell y solo a base de constancia e ilusión consiguió construir algunos de los mejores y más perfectos de la época.

La Historia está repleta de ejemplos de personas curiosas e inventivas que consiguieron grandes logros científicos. Simples aficionados que pusieron su talento oculto y una buena porción de esfuerzo a disposición del avance tecnológico de su época, colocándose a la altura de los mejores y más estudiosos profesionales.

[Relacionado: El millonario que busca la inmortalidad mediante un avatar robótico]

Pero el relato que os traemos hoy a Cuaderno de Ciencias no solo representa una historia de inventiva y originalidad, sino que también es un ejemplo de superación personal y valentía ante la necesidad. Un fiel reflejo de aquel célebre anuncio de refrescos que decía "el ser humano es extraordinario"

Os hablamos hoy de Sun Jifa, alguien que sin su esfuerzo y creatividad no sería más que un granjero chino perdido en un pequeño pueblo llamado Guanmashan en la provincia de Jilin Sheng, que perdió sus extremidades superiores un fatal día hace algunos años. Sun Jifa se encontraba manipulando explosivos cuando le estallaron repentinamente en las manos, privándolo de sus brazos a la altura del antebrazo.

[Te interesará: Un ojo biónico devolverá la visión a muchos ciegos]

Los médicos no pudieron salvarle los brazos, pero le informaron que podían dotarle de unas prótesis que le ayudarían a continuar con su vida. El problema era que aquellas prótesis eran demasiado caras para un granjero como él. Sun Jifa no tenía tanto dinero...

Ante la imposibilidad de acceder a las caras protésis por sus escasos medios económicos, Sun Jifa tuvo que adaptarse a la situación y, ni corto ni perezoso, se dispuso a construirse sus propias prótesis biónicas.

Ocho años tardó en conseguirlo, pero después de muchos bocetos, proyectos, pruebas, fracasos y vuelta a empezar, Sun Jifa logró su objetivo y ahora puede continuar con sus labores cotidianas al frente de su granja gracias a sus propias prótesis.

Sus nuevos antebrazos le han permitido volver al trabajo para poder alimentar a su familia, y gracias a ellos puede realizar la mayoría de las tareas que realizaba antes del accidente.

La única desventaja que el propio Jifa confiesa es que, al estar construidas con acero, en agosto pasa mucho calor y en invierno tiene algo de frío... Por lo demás, sus extremidades cumplen a la perfección con sus funciones y vuelven a demostrar que, muchas veces, la perseverancia y la creatividad son más importantes que un buen bolsillo.

[Galería de fotos de Sun Jifa y sus brazos biónicos]

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente