El gobierno pone nombre a las especies invasoras

Hace unas semanas os hablaba de lo que está sucediendo en Estados Unidos con una especie foránea introducida recientemente, se trataba de la hormiga peluda. Al finalizar el artículo, comentaba que el asunto recordaba a lo que estábamos viviendo en España con el mejillón cebra, por eso no me ha sorprendido nada enterarme de que el gobierno de nuestro país esté tomando cartas en el asunto.

El caso del mejillón cebra es sólo uno más de los 136 animales o plantas "exóticos" que el gobierno ha catalogado como dañinos para nuestro ecosistema.

En múltiples ocasiones, estos visitantes extranjeros llegan hasta nuestras fronteras de forma imprevista (pegada a los cascos de los barcos, mezcladas con la carga de los mercantes, etc.), pero muchas veces los culpables somos nosotros, que elegimos mascotas exóticas de las que después nos cansamos y tiramos.

En algunas ocasiones el culpable es el cambio climático, que permite a especies australes emigrar a nuestras latitudes. En otras, el problema surge cuando algunas son introducidas por los cazadores o pescadores para poder practicar sus aficiones favoritas.

Sea como sea, todos estos invasores terminan aclimatándose al hábitat local, compitiendo con las especies autóctonas en condiciones de desigualdad, y rompiendo el frágil equilibrio que la naturaleza ha venido perfilando después de miles de años.

Entre las especies invasoras catalogadas por el gobierno se incluyen insectos como el mosquito tigre, el picudo rojo (un gorgojo asiático de gran tamaño que ataca a las palmeras) y la avispa asiática.

También figuran plantas como el perejil gigante, el plumero (una auténtica plaga en el norte del país) o la enredadera "tumbamuros" Fallopia japónica.

También hay reptiles como la culebra real californiana, que se ha hecho fuerte en las Canarias donde se alimenta de las especies endémicas de réptil. Mamíferos como el mapache americano, que se han reproducido en Madrid y podrían terminar de apuntillar al lince ibérico. También el visón americano (liberado en ocasiones por asociaciones ecologistas) suponen un riesgo para las especies ibéricas y que ya han alcanzado (a nado) rincones tan impensables como las islas Cíes.

Entre los peces, recientemente ha saltado a primera plana el siluro, introducido en nuestros ríos por los pescadores deportivos.

Puedes encontrar el borrador del catálogo en GEIB.

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