El descubrimiento del Higgs hace que Hawking pierda su apuesta de 100 dólares

Cuaderno de Ciencias

Stephen Hawking es sin duda el personaje científico más conocido de nuestros días. Con la voz electrónica que fluye desde la computadora instalada en su silla de ruedas, su imagen es una de las reconocidas por el público. Sus investigaciones en cosmología, física de partículas y agujeros negros, así como su trabajo de divulgación publicando numerosos libros, le han aupado como uno de los mejores físicos del momento.

Sin embargo, Hawking tiene que dar las gracias por haber pasado su carrera profesional ocupando la mítica Cátedra Lucasiana de Cambridge, porque si hubiera tenido que ganarse la vida en la ruleta de las Vegas, su camino hubiera sido muy diferente. Y es que hay que reconocer que el célebre cosmólogo no tiene suerte apostando...

La última de las apuestas perdidas de Stephen Hawking ha llegado con el descubrimiento del Higgs.

En el año 2000, junto con su amigo y también físico Gordon Kane, el británico apostó 100 dólares a que el escurridizo bosón no sería descubierto. Ayer, y con el anuncio desde el CERN del hallazgo de la nueva partícula, Stephen Hawking en una entrevista concedida a la BBC, reconocía su derrota afirmando: "me parece que acabo de perder 100 dólares".

No es la primera vez que pierde una apuesta, ya que a Hawking gusta de los pequeños placeres de la competición y suele jugar con algunos de sus amigos físicos algún premio simbólico.

La primera y más conocida anécdota data de 1975, año en el que apostó contra el físico especialista en agujeros negros Kip Thorne que Cygnus X-1, una fuente de rayos X descubierta unos años atrás, no era un agujero negro.

En aquel caso la apuesta fue bastante curiosa, puesto que en caso de ganar, Thorne conseguiría un año de suscripción a la revista Penthouse. Por otro lado, si ganaba Stephen Hawking, su premio sería una suscripción anual a la revista humorística Private Eye. La apuesta se saldó con derrota de Hawking, puesto que finalmente Cygnus X-1 se convirtió en el primer agujero negro constatado en la física.

Algunos años más tarde, en 1997, Hawking se unió nuevamente a su amigo Kip Thorne, pero en esta ocasión para apostar contra John Preskill que los agujeros negros no dejan escapar ningún tipo de información, engullendo todo lo que cae en su interior. Hawking se tuvo que volver a rascar el bolsillo en 2004 admitiendo que había perdido nuevamente. Una apuesta muy curiosa puesto que en este caso Hawking apostó en contra de sus propias teorías, con lo que al perder la apuesta, acertó con sus postulados.

Pero también hay que reconocer que en todos estos juegos de Hawking se esconde su caracter afable, bromista y juguetón que le ha llevado incluso a apostar en contra de lo que él afirma en sus estudios, porque como afirmaba en una entrevista: "Si estoy en lo cierto mis investigaciones son correctas y si pierdo, al menos habré ganado algunos dólares".

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