El delfín del río Yangtze se ha extinguido y los humanos tuvimos mucho que ver

Cuaderno de Ciencias

Cuentan las crónicas de la dinastía Han en China que los delfines rosados del río Yangtze se contaban por millares. Corría el siglo II después de Cristo y eran buenos tiempos en el país asiático que se expandía territorialmente propiciando nuevos cultivos, productos y comerciantes. Los documentos de la época cifran el número de este fascinante mamífero delfín en al menos cinco mil a lo largo del gran río.

Desde entonces la especie fue mermando hasta llegar a los conteos más exactos de nuestros días. China reaccionó demasiado tarde a su declive y, a pesar de haberlo declarado en peligro de extinción en 1979, no fue hasta 1983 cuando declaró ilegal su pesca.

En 1986 apenas quedaban 300 ejemplares vivos y para principios de la década de los ’90 su número se había reducido a la mitad. En 2005 una expedición científica peinó con precisión algo más de 2.000 kilómetros del río sin poder encontrar ninguno… Al año siguiente se declaraba oficialmente extinto el delfín del río Yangtze.

Poco después, renacía algo de esperanza, cuando en 2007, Zeng Yujiang, un aldeano de la provincia de Anhui, avistaba un ejemplar en sus aguas… posiblemente fue el último hombre que vio un delfín del Yangtse con vida.

En la actualidad el Lipotes vexillifer, también conocido como baijí o delfín del río Yangtze se ha dado definitivamente por perdido, y las causas de su extinción apuntan directamente al ser humano.

La reducción de su hábitat, la pesca tanto legal como furtiva durante décadas, la construcción de la gigantesca Presa de las Tres Gargantas, la contaminación procedente de las industrias colindantes, los accidentes contra embarcaciones… los motivos de su desaparición son numerosos pero en su mayoría están ligados a las sucesivas alteraciones que la actividad humana ha realizado en su hábitat natural.

Esta misma semana la prestigiosa Revista Nature ha publicado un estudio genético que aclara muchas de las interrogantes que quedaban abiertas respecto a su extinción.

Hace unos años científicos de la Universidad de Nanjing consiguieron secuenciar el genoma del delfín a partir de muestras conservadas desde 1985. Con estos datos y gracias a una nueva investigación sobre su genoma los investigadores chinos ofrecen un detallado documento de su historia demográfica.

El Lipotes vexillifer llegó al río Yangtze procedente del océano Pacífico hace aproximadamente 20 millones de años. El cambio climático y las glaciaciones ocurridas hace unos 10.000 años colocaron a esta especie en un cuello de botella del que, afortunadamente, salieron airosos extendiéndose a lo largo del río cuando el clima se estabilizó. Aquella primera amenaza climática fue superada y durante siglos siguieron poblando las aguas dulces del río. La segunda amenaza, la expansión humana, acabaría con ellos.

Y es que, ateniéndonos al nuevo estudio genético publicado en Nature, el delfín del Yangtze ofrecía una baja variabilidad genética que lo hizo muy vulnerable a los cambios en su entorno.

Según Xuming Zhou y su equipo de biólogos del Laboratorio de Biodiversidad y Biotecnología de la Universidad de Nanjing, el delfín del Yangtze poseía “un reloj molecular muy lento” lo que se traduce en una lenta adaptabilidad a las modificaciones de su hábitat.

Al contrario que otras especies que se adaptan más rápidamente a los cambios, las pruebas genéticas realizadas indican que este bello delfín de río estaba mucho más expuesto a las alteraciones de su hábitat que, con la modernización y la industrialización de China en las últimas décadas, han terminado por ser fatales para su supervivencia.

Una especie que se adapta lentamente a los cambios en un hábitat en continua modernización, con cambios en el cauce por la construcción de grandes presas y expuesta a la pesca y la contaminación industrial… Si observamos el panorama de una manera general y sumamos los factores veremos que las posibilidades del delfín del Yangtze eran escasas.

Ahora que sabemos las causas de la extinción de este icónica delfín del río Yangtze esperemos haber aprendido algo de ellas y que otras asombrosas especies como la marsopa sin aleta que también habita sus aguas, no sigan el mismo camino que el baijí.

Referencias científicas y más información:

Xuming Zhou, Fengming Sun, Shixia Xu “Baiji genomes reveal low genetic variability and new insights into secondary aquatic adaptationsNature Communications Volume: 4, (29 octubre 2013), Article number: 2708 | DOI: doi:10.1038/ncomms3708

Gemma Tarlach “Yangtze River Dolphin’s Genes Indicate Humans Caused Its Extinction” Discover Magazine (29 octubre 2013)