El ataque mortal de las abejas niponas

Miguel Artime

La primavera pasada os hablaba en este mismo blog de una asombrosa técnica defensiva urdida por las abejas australianas para proteger su colmena del ataque de un escarabajo originario de África. Literalmente lo momificaban en vida, al envolverle en un "sarcófago" de cera que al solidificarse dejaba atrapado para siempre al agresor.

Pues bien, según leo en PLOS one, existen técnicas de defensa en el mundo de las abejas mucho más sofisticadas.

El artículo en concreto, escrito por un equipo de la Universidad de Tokio, trata del mecanismo de "defensa por bola" que realiza la abeja de la miel japonesa cuando sus panales son atacados por el avispón asiático gigante.

Normalmente, las abejas emplearían su aguijón para repeler una agresión, pero esta abeja melífera común en el sudeste asiático (Apis cerana) ha desarrollado un plan mucho más elaborado: cocer a su enemigo.

Para ello, en cuanto detectan la presencia de una avispón en las cercanías, las abejas asiáticas rodean a su enemigo y forman una bola a su alrededor con el objeto de elevar su temperatura y matarle de calor.

Los científicos nipones colocaron a un avispón (atado a un alambre) cerca de una colmena, y conforme se produjo la bola apartaron a unos cuantos ejemplares de abeja para estudiar su actividad cerebral. Observaron que una parte del centro superior del cerebro de esta abeja, conocido como cuerpo fungiforme, mostraba una mayor actividad mientras "cocían" a su enemigo.

Los científicos creen que es esta región del cerebro es la encargada de modular la vibración de los músculos de vuelo de los insectos. Es la que genera el calor que emplean para matar al avispón. Lo asombroso está en que las abejas controlan la temperatura que se forma dentro de la bola para mantenerla a 46ºC.

A menos temperatura no lograrían matar al avispón, y si superasen esa temperatura su propia vida correría peligro.

¡Impresionante y sabia naturaleza!