El animal más ruidoso del mundo mide 2 milímetros

J Peláez

Ruido, mucho ruido. Si pensamos en cuál podría ser el animal que emite el sonido más estrepitoso seguramente nos venga a la mente el potente rugido del león, los impactantes bramidos de los ciervos en celo o quizás el temible barritar de un elefante en plena carga...

Pues no, un equipo mixto de científicos del Museo Nacional de Historia natural de París conjuntamente con la Universidad escocesa de Strathclyde se han quedado realmente sorprendidos al medir el sonido que emite una chinche acuática de nombre científico Micronecta scholtzi.

Este diminuto artrópodo es capaz de alcanzar un impresionante sonido de 99,2 decibelios. Una verdadera barbaridad fuera del alcance del más potente tenor y comparable al paso de un tren o una perforadora eléctrica. Impresionante pensar que esta pequeña chinche pueda producir ella sola la mitad de decibelios ruido que produjo la detonación de la bomba atómica en Hiroshima.

Unos datos que han dejado realmente alucinados a los biólogos que la han estado estudiando, puesto que además esta chinche mide tan sólo 2 milímetros. La comparación con cualquier otro animal es inútil, ninguno le llega ni a la suela de los zapatos en lo que a potencia sonora se refiere.

Evidentemente la mayor parte de este sonido se pierde bajo el agua, pero según James Windmill, uno de los biólogos que ha realizado el estudio: "el canto es tan intenso que una persona que esté cerca de la orilla puede oír a estas diminutas criaturas cantando desde el fondo del río".

Seguramente más de uno de vosotros se estará preguntando a estas alturas ¿para qué hace tanto ruido esta chinche?, ¿qué razón le lleva a armar semejante escándalo?... y bueno, la respuesta es bastante simple: como no podía ser de otra manera, todos estos decibelios están dirigidos a atraer a las hembras para el apareamiento y competir en volumen con el canto de otros machos... sí amigos, la competición sexual por la reproducción, siempre presente en la naturaleza y responsable de tantas y tantas conductas extrañas.

Un estridente canto de atracción que para más sorpresa se produce cuando la chinche frota su pene (de tan sólo 50 micrómetros) contra el abdomen. Una cualidad que le ha hecho ganarse el apelativo de "pene cantor" y que, aparte de chistes fáciles, abre todo un abanico de posibilidades y aplicaciones en sectores como la acústica o los sonar y radares, si después de estudiarla pudiéramos saber cómo un insecto tan diminuto consigue emitir tal cantidad de potencia sonora.