Diseñan implantes que se disuelven en el interior del cuerpo

El usuario de dispositivos electrónicos quiere que le duren mucho, especialmente las baterías del smartphone. En cambio, si el dispositivo electrónico en concreto tiene como fin estudiar (o curar) nuestro cuerpo desde dentro, lo mejor es que desaparezca pronto. ¿Verdad?

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Eso precisamente es lo que ha conseguido un equipo científico de la Universidad Carnegie Mellon (CMU) en Pittsburgh, EE.UU., que acaban de crear pequeños dispositivos electrónicos sellados en el interior de "capullos" de seda, que se disuelven una vez cumplida su misión.

Para Christopher Bettinger, especialista en electrónica biodegradable del CMU, que no participó en el estudio, el logro es realmente notable al combinar materiales capaces de crear dispositivos operativos.
Los médicos ya usan implantes que dispensan fármacos o aportan estimulación eléctrica desde el interior de nuestros organismos, aunque estos de ahora son los primeros que se disuelven.

La gran ventaja de usar recubiertas de seda es que las cubiertas de seda se disuelven al cabo de algo más de una semana permitiendo que los componentes claves del dispositivo electrónico en su interior desparezcan prácticamente.

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Tal y como cuenta uno de los autores del trabajo, John Rogers, de la Universidad de Urbana-Champaign en Illinois, las pruebas se realizaron con ratones y los dispositivos electrónicos que se les implantaron fueron diseñados para generar calor, una estrategia destinada a combatir a los gérmenes tras una operación de cirugía.

Al cabo de tres semanas, los diminutos dispositivos básicamente se habían esfumado.

Rogers imagina que en el futuro, las personas podrán usar dispositivos similares para monitorizar sus constantes vitales y para liberar fármacos en función a las lecturas de estas. Otro posible uso es el de producir corrientes eléctricas con las que estimular el crecimiento óseo tras una fractura.

La gran ventaja de usar seda es que se trata de un material que podemos procesar para que permanezca intacta por periodos de tiempo variable (desde segundos, a semanas e incluso potencialmente años). Los componentes del circuito también se realizaron con materiales que se degradan en el cuerpo, tales como silicio y magnesio.

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Sin duda, una idea que servirá para acabar con los residuos electrónicos.

El estudio se ha publicado en Materials Science

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