¿Diremos pronto adiós a los pinchazos de insulina?

Bajo el término de diabetes se engloban varios tipos de trastornos metabólicos que afectan al nivel de glucosa en sangre y a la producción y aprovechamiento de una hormona, llamada insulina, producida en nuestro páncreas e indispensable para sintetizar los nutrientes que necesitamos. La enfermedad aparece cuando nuestro páncreas no produce insulina, en este caso estaríamos ante la diabetes tipo I, o cuando por el contrario, sí la produce pero en cantidades insuficientes o si nuestro cuerpo es incapaz de aprovecharla, en cuyo caso sería diabetes tipo II.

La diabetes tipo I es autoinmune y está causada por nuestro propio sistema inmunitario que, mediante células T, ataca a las células que producen la insulina en los islotes de Langerhans del páncreas. Como resultado de este mal funcionamiento de nuestro organismo, el paciente afectado se ve obligado a inyectarse insulina de manera artificial.

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Los estudios más avanzados en la lucha contra la diabetes habían conseguido algunos resultados positivos, aunque sin efectos permanentes, mediante el uso de anticuerpos que neutralizaban las células T. Sin embargo, este sistema presenta demasiados inconvenientes puesto que se destruyen todas las células T, sin tener en cuenta si eran causantes o no de la diabetes, y sobre todo porque se producía un descenso de las defensas de nuestro cuerpo, ya que las células T son indispensables para protegernos de los ataques de virus y bacterias.

Por tanto, la clave para conseguir hacer frente a la diabetes se encuentra en las células T y en buscar una manera de evitar que ataquen a las células productoras de insulina pero sin destruir su eficacia para proteger nuestro cuerpo.

Precisamente esto es lo que ha conseguido un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte. Un equipo de médicos, liderado por el doctor Roland Tisch, ha logrado curar en ratones la diabetes tipo I de una manera prolongada sin disminuir el poder defensivo de las células T.

Para ello han utilizado ratones modificados genéticamente para contraer diabetes tipo I a los que administraron anticuerpos que no atacan a las células T sino que se unen a determinadas proteínas dentro de ellas sin mermar su eficacia inmunológica.

Los resultados han sido asombrosos y se han publicado en la Revista Científica de la Asociación Americana de Diabetes.

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El estudio muestra que, tan sólo dos días después del tratamiento, el nivel de azúcar en sangre de los ratones volvió a la normalidad, y cinco días después, la diabetes remitió en el 80% de los animales tratados. Las observaciones se prolongaron hasta 400 días en los que, después de simplemente dos tratamientos, la mayoría de los ratones se habían curado totalmente de la enfermedad.

Evidentemente, aún queda un largo trecho para saber si este tratamiento también es posible en humanos, sin embargo el equipo del doctor Tisch confía en comenzar pronto las primeras fases para intentar conseguirlo en personas.

En octubre de 2009, la Organización Mundial (OMS) ofrecía unas cifras ciertamente preocupantes: Existen cerca de 300 millones de personas en el mundo, un 7% de la población mundial adulta, que padecen diabetes y la tendencia va en aumento. Para el año 2030, y si nada lo remedia, el número de diabéticos (tanto de tipo I como de tipo II) crecerá de forma desmedida y las previsiones alertan que podríamos llegar a superar los 430 millones de afectados.

Un problema creciente que, en palabras de Jean-Claude Mbanya, Presidente de la Asociación Internacional de Diabetes, "nos muestra una epidemia fuera de control. Estamos perdiendo terreno en la lucha para contener la diabetes. Ningún país está inmunizado y ninguno está totalmente equipado para hacer frente a este enemigo común".

Adelantos como el que hoy os presentamos podrían suponer un rayo de esperanza ante los inquietantes datos, y aunque por supuesto debemos mostrar prudencia y paciencia ante los resultados obtenidos en ratones, también es cierto que podríamos estar ante el primer escalón para un tratamiento efectivo contra la diabetes en seres humanos.

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