Construyen un paraíso tropical en un hangar de Alemania

Cuaderno de Ciencias

Durante estos últimos años en el blog hemos estado bastante atentos a las construcciones más imaginativas que se han levantado por todo el mundo. Hoy os vamos a presentar una de las soluciones más imaginativas a las frías temperaturas que este invierno está dejando por toda Europa.

Si te preguntas hacia dónde se dirige esta familia alemana repleta de maletas y atravesando una gélida llanura cubierta de nieve, la respuesta seguramente te sorprenderá: van a la playa…

Las previsiones para estas próximas semanas vaticinan una frente invernal que estará acompañado de bajas temperaturas y nevadas en buena parte del interior continental. Por ello, y si el presupuesto o el tiempo de ocio no te permite viajar a latitudes más cálidas, la creatividad de un hotel en Alemania puede hacer que escapes durante unos días y te sumerjas en las cálidas arenas de la playa artificial construida a tan sólo 60 kilómetros de Berlín.

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La empresa que había adquirido este gigantesco hangar procedente de los tumultuosos tiempos de la guerra fría, y que hasta el día de hoy es uno de los más grandes del mundo, estaba en apuros financieros. Su idea de construir dirigibles y globos aerostáticos para el transporte no había funcionado y el gigantesco edificio no parecía tener un futuro muy prometedor.

Pero entonces surgió un grupo de inversores de Malasia que, viendo las dimensiones y ubicación de aquella enorme estructura, sugirió una de las ideas más estrafalarias imaginables: construir bajo el amparo de sus altas paredes una playa climatizada.

Las dimensiones del hangar son espectaculares y comprenden 360 metros de largo, 210 metros de ancho y hasta 107 metros de altura. Teniendo en cuenta que la altura total de la Estatua de la Libertad, desde la base del suelo hasta la antorcha, es de 93 metros, os podéis hacer una idea del tamaño de este hangar capaz de albergar en su interior hasta 12 estatuas completas como la célebre imagen de Manhattan.

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Junto al hangar se ha construido un hotel con 200 habitaciones llamado, como no, Tropical Islands y cuenta con una playa artificial que puede albergar hasta 6.000 bañistas al día. Con una temperatura perfectamente controlada de 26ºC y una humedad del 40%, los bañistas pueden perder el miedo a pegarse un chapuzón puesto que las enormes piscinas están climatizadas a 28ºC.

Para terminar de darle el aspecto tropical, el hangar cuenta con toneladas de arena fina, varias piscinas, un spa-balneario, bares y restaurantes… todo enmarcado en un sugerente parque acuático tropical repleto de toboganes y hasta cuenta con diversas especies de aves exóticas que vuelan libres dentro de las instalaciones.

Con temperaturas bajo cero en el exterior y con el panorama que se avecina según las previsiones meteorológicas, es muy comprensible que esta extraña idea se haya convertido en todo un éxito: Desde que se inauguró en 2004 ha registrado una afluencia que supera los 900.000 visitantes cada año y como os podréis imaginar acaban de colgar el cartel de “no hay vacantes” para estas semanas.

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