Científicos del MIT resuelven el problema de la botella de ketchup

Cuaderno de Ciencias

Muchas veces, cuando hablamos de estudios y experimentos científicos nuestra primera reacción es pensar en los grandes avances de la carrera espacial, las espectaculares tecnologías de los últimos tiempos o la investigación para conseguir la cura a algunas enfermedades mortales. Las grandes respuestas a los problemas de la Humanidad.

Sin embargo, la ciencia también tiene soluciones para esos pequeños momentos del día a día. Curiosas aplicaciones que resuelven esos detalles cotidianos de andar por casa.

Por ejemplo pensemos en los botes de ketchup. Vas a la cocina, te preparas una buena hamburguesa y cuando te dispones a echarle tomate a tus patatas resulta que la dichosa salsa no sale. Golpeas el envase varias veces y nada, imposible... el ketchup se ha convertido en un material viscoso que se queda atrapado en el envase, y tienes que agitarlo y moverlo hasta que por fin consigues que salga un pegote de salsa que termina salpicándote por todos lados.

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Científicos del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (el célebre MIT) han pasado los últimos meses dándole vueltas a este problema y parece que han llegado a una solución bastante ingeniosa.

Se llama LiquiGlide y es un revestimiento anti-adhesivo que consigue que los alimentos no se peguen al envase. Un material inocuo y muy resbaladizo que hace que la comida se deslice sin quedarse adherida al bote... por fin podremos exprimir la salsa de ketchup hasta la última gota.

LiquiGlide no es tóxico y consigue crear una capa antiadherente capaz de hacer resbalar cualquier alimento. Como podéis comprobar en el video, es especialmente útil en envases de salsas como el kétchup, la mostaza, la mahonesa, la mermelada...

Evidentemente no estamos ante el descubrimiento del siglo ni tampoco es que hayan conseguido la cura definitiva contra el cáncer, pero estos científicos del MIT aseguran que ahorrará mucho dinero tanto a empresas como a particulares.

Dave Smith, uno de los investigadores del proyecto, nos recuerda que se desperdicia una enorme cantidad de comida que queda pegada en los recipientes y afirma que si todas las botellas tuvieran este recubrimiento se dejarían de tirar a la basura alrededor de un millón de toneladas de comida.

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