¿Cómo serían nuestras noches con “otras” lunas?

J Peláez

Desde que la Tierra comenzó a dar sus primeros pasos hace unos 4.500 millones de años, la Luna ha sido siempre una fiel acompañante. Apenas unos millones de años después de la formación de nuestro planeta, el satélite llenó el cielo y desde aquel momento ha sido la imagen característica de las noches.

Se nos hace difícil imaginar un astro (exceptuando el Sol) del que hayamos dependido tanto durante tanto tiempo y, sin embargo, no creás que lo conocemos tanto.

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La visión que tenemos suya depende de dos parámetros básicos: su tamaño y la distancia que nos separa de él. Así, la Luna tiene un radio de unos 1.700 kilómetros y se encuentra situada a una media de 384.000 kilómetros de nosotros.

Dentro de ese curioso apartado que los ingleses llaman "What if...", es decir, ¿Qué pasaría si...?, el blog BradBlogSpeed ha confeccionado un genial vídeo que nos invita a mirarla de otra manera, preguntándose: ¿Cómo serían nuestras noches si en el lugar de nuestra Luna estuvieran otros planetas?.

El resultado en algunos casos es sorprendente y, sobre todo, cambiaría por completo nuestras noches. Si, por ejemplo, pusieramos a Marte a la misma distancia que la Luna, las noches no serían muy distintas, ya que el planeta rojo apenas tiene 3.400 kilómetro, lo que no supone una gran diferencia si tenemos en cuenta otros cuerpos como Saturno o Júpiter.

Si el elegido es Neptuno (y sus 24.700 kilómetros de radio) la cosa cambia bastante. En tal caso, nuestra noche se llenaría de un color azul pálido que llenaría la oscuridad en casi todas las direcciones. A su vez, si damos un paso más y cambiamos nuestra Luna por los más de 71.000 kilómetros de radio del espectacular Júpiter (y siempre que obviemos el hecho de la atracción gravitatoria que este gigante ejercería sobre nosotros) nos quedaríamos sin visión de las estrellas, atrapados por el esplendor de sus tormentas en primer plano...

En estos casos, en lugar de contarlo con palabras, lo mejor es verlo y disfrutarlo con imágenes.