De cómo el virus de la polio acabó con el cáncer de Stepanie Lipscomb

Miguel Artime

En 2010 Stephanie Lipscomb, una joven estudiante de enfermería de tan solo 20 años recibió una noticia desoladora, su cerebro estaba siendo atacado por una rara y mortífera variedad de glioblastoma. Las resonancias mostraban un tumor del tamaño de una pelota de ténis. Su esperanza de vida era de solo dos años. Se le sometió a cirugía, radioterapia y quimioterapia, pero el cáncer era persistente y terminaba por regresar. Todo parecía perdido para Sthephanie, pero entonces los doctores del Centro Médico de la Universidad Duke (Carolina del Norte, EE.UU.) le propusieron someterse a un tratamiento experimental que jamás había sido probado en humanos. Stephanie aceptó de inmediato y se convertió en conejillo de indias, la decisión no pudo ser más acertada. Hoy vive, los médicos la han diagnosticado como "libre de cáncer" y ha retomado su estudios de enfermería.

[Relacionado: El gen que evita el cáncer, rejuvenece y ayuda a perder peso]

Lo cierto es que Stephanie Lipscomb debería estar muerta en estos momentos, en cambio la joven de 23 años tiene todo el futuro por delante, y todo se lo debe al virus de la polio, el mismo que hasta hace unas cuantas décadas dejaba incapacitado a miles de niños por todo el planeta. En mayo de 2012, los doctores inyectaron directamente al tumor una versión modificada genéticamente del poliovirus. Si el plan salía bien, el virus resultaría tóxico para el tumor y al mismo tiempo del todo inocuo para Stephanie. ¡Y funcionó!

El tratamiento fue probado por primera vez en ella gracias al trabajo del doctor Matthias Gromeier, profesor asociado de neurocirugía y genética molecular en la Universidad Duke. Fue él quien descubrió que el virus de la polio podía matar a las células tumorales mientras respetaba a las células sanas.

Stephanie, que se define como religiosa, comenzó a experimentar dolores de cabeza mientras cursaba su primer año en la universidad. Se le diagnosticó migraña crónica y fue tratada con píldoras de cafeína. Como no funcionó, se le diagnosticó una sinusitis y fue tratada con antibióticos. Su dolor de cabeza era tan insoportable para entonces que no podía ni comer.

La ingresaron en el hospital temiendo que se tratase de un caso de meningitis, pero el escáner cerebral mostró algo mucho peor si cabe: su lóbulo frontal derecho alojaba a un tumor de gran tamaño. La esperanza de vida para un paciente de glioblastoma está entre los 14 y los 18 meses.

Tras operarla y tratarla, el tumor regresó a los dos años. Entonces la doctora Annick Desjardins del Centro Médico de la Universidad Duke, especializada en neuro-oncología y trabajando en el Centro Preston Robert Tisch para Tumores Cerebrales, le propuso tomar parte en un ensayo clínico que usaría el virus de la polio para combatirlo.

Según puedo leer en ABCnews, los doctores pretendían usar el rasgo más temible de este virus: su capacidad para desbloquear una célula, entrar en ella y matarla, como arma para acabar con las células tumorales.

[Podría interesarte: Un fármaco para la epilepsia podría ayudarnos a aprender de nuevo como cuando éramos niños]

El plan no había nacido de un día para otro, de hecho el neurocirujano Mattias Gromeier llevaba trabajando en la idea dos décadas, durante las cuales creó y estudió una versión modificada del virus con su microscopio, que finalmente fue probada de forma esperanzadora con ratones y monos.

El virus de la polio estándar usa una molécula receptora presente en las células para "desbloquearlas" y entrar en ellas. Tras esto, se replica en su interior repetidamente hasta que la célula muere. La versión de poliovirus de Gromeier había sido "empalmada" con el rhinovirus, el causante del resfriado común.

Esto permitía al virus de la polio entrar también en las células sanas usando la misma molécula receptora (presente también en la mayoría de los cánceres) aunque en este caso el virus era incapaz de replicarse, por lo que no las dañaba. ¿Cómo distinguía el virus "Frankenstein" a las células malas de las buenas? Gromeier explica que las células cancerosas poseen una configuración bioquímica diferente a la de las sanas.

La operación, en la que se empleó un catéter con el que los doctores inyectaron la versión modificada del virus directamente al interior del glioblastoma, duró seis horas y media. El virus tardó varios meses en comenzar a matar las células cancerosas del cerebro de Stephanie, pero en julio de 2013 los doctores le dieron la nueva buena. El tumor se había reducido y tenía el tamaño de un guisante.

Lamentablemente no a todos los participantes en el ensayo experimental les ha ido igual de bien. De los ocho pacientes participantes, dos no han respondido al tratamiento. Sin embargo, el resultado es de todos modos altamente esperanzador.

Como la mayoría de los cánceres poseen el receptor que el virus de la polio necesita para su desbloqueo, Gromeier cree su terapia experimental podría funcionar también con melanomas, cáncer de próstata, colon y páncreas. De hecho ya lo ha logrado en su laboratorio, aunque todavía queda pendiente realizar ensayos con ratones y monos, pasos previos obligatorios para llegar a nuevos ensayos con humanos como el que le salvó la vida a Stephanie.

Sin duda es un momento esperanzador para los pacientes de cáncer. Quién iba a decir que uno de los mayores enemigos a los que se ha enfrentado la medicina, el poliovirus, podría terminar por convertirse en uno de nuestros mejores aliados.

[Relacionado: Un estudio científico asocia dietas veganas con mayor riesgo de cáncer]

Fuentes consultadas: 1, 2 y 3.