Avances en recuperación de la médula espinal dañada

Cuaderno de Ciencias

La medicina moderna ha conseguido en muy poco tiempo logros realmente impresionantes. Muchos pensaréis que en muchos aspectos avanzamos demasiado lento, pero no es cierto. Si consideráis las causas de muerte hace tan sólo unas décadas y las comparamos con la esperanza (y la calidad) de vida de hoy en día, la diferencia es más que notable. La ciencia ha obtenido el remedio a enfermedades como la poliomielitis, la viruela o el sarampión que durante milenios han socavado poblaciones enteras y que en este último siglo han sido erradicadas de gran parte del mundo.

No cabe duda de que, por supuesto, aún quedan grandes retos. Sin embargo, día tras día, las numerosas publicaciones especializadas nos ofrecen continuamente pasos en la buena dirección. Por primera vez en la Historia el ser humano está verdaderamente cerca de conseguir lo que se pensaba imposible, lo que se consideraba un milagro… devolver la vista a los ciegos, recuperar órganos y miembros dañados o devolver la movilidad a personas paralizadas, son objetivos cuya realización estamos empezando a vislumbrar.

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Uno de esos milagros que la medicina lleva buscando desde tiempos inmemoriales es regenerar los daños en el sistema nervioso. Recuperar la movilidad perdida por lesiones en la médula espinal es uno de los campos en el que los investigadores están realizando los más prometedores progresos.

La médula espinal es la “cuerda” que une los sensores del cuerpo humano con nuestro encéfalo. Una especie de autopista de ida y vuelta a través de la cual enviamos mediante impulsos las sensaciones a nuestro cerebro para que las devuelva en forma de órdenes a nuestros miembros. A pesar de estar protegida por la columna vertebral o espina dorsal, la médula espinal puede sufrir daños y cuando esto sucede la comunicación básica entre las sensaciones y las reacciones se detiene. El resultado, dependiendo del nivel de lesión, puede provocar desde la pérdida de sensibilidad hasta la parálisis total.

Y repararla no es sencillo… es más, hasta hace poco ni siquiera se sabía si era posible. Pero en los últimos tiempos están llegando avances significativos basados en multitud de estudios por todo el mundo.

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Como punto de partida nos vamos a situar en un estudio realizado en 2007 por la Universidad Johns Hopkins y publicado en PLoS Medicine en el que los investigadores consiguieron recuperar parcialmente la movilidad de ratas paralíticas mediante el trasplante de células madre humanas.

Algunas webs especializadas se hicieron eco de este novedoso estudio con titulares llamativos como “La médula espinal se puede reparar a sí misma” y aunque quizá eran algo arriesgados, sí dejaban claro que los tratamientos mediante células madre podrían significar una aproximación efectiva al problema.

En la última década los estudios y experimentos con células madre (eso sí, aún con ratas en laboratorio) han conseguido en diversos casos recuperar la movilidad de los roedores. Por ejemplo, hace tan solo unos meses investigadores de la Universidad de California San Diego publicaron en la Revista Stem Cell Research & Therapy un experimento en el que lograron destacadas mejoras de movilidad en ratones con lesiones agudas en la médula espinal, mediante la inyección de células madre humanas.

Los estudios publicados en este campo con resultados positivos se cuentan ya por cientos, y esta misma semana, hemos conocido un nuevo artículo que ofrece una posible solución a otro de los problemas importantes derivados de las lesiones de médula espinal: La disfunción urinaria.

Cuando se daña esa autovía de información, una de las muchas funciones que se pierden es el control sobre tu propia vejiga. El nuevo artículo, que apareció el pasado 26 de junio en The Journal of Neuroscience, introduce un nuevo método que consistió en injertar nervios sanos en la zona dañada conjuntamente con el uso de una enzima llamada condroitinasa que facilita la regeneración de los axones, que son las prolongaciones de las neuronas encargadas de transmitir impulsos nerviosos.

Esta enzima ya se había utilizado con éxito en ratones que habían perdido la habilidad de agarrar objetos por una lesión medular. Lo novedoso de este estudio presentado por investigadores de la Clínica Cleveland en Ohio, es que los roedores del estudio experimentaron una notable recuperación en sus funciones urinarias y en el control de su vejiga.

La gran mayoría de estos estudios se están realizando aún en ratas de laboratorio, por lo que no conviene tampoco ser demasiado lanzados y pensar que está todo resuelto, ni mucho menos… Actualmente aún no tenemos un tratamiento efectivo para humanos, pero debemos valorar lo que se está consiguiendo y apreciar que en los últimos años estamos acumulando avances objetivos que nos permiten ser moderadamente optimistas.

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Referencias científicas:

Yu-Shang Lee, Ching-Yi Lin, Hai-Hong Jiang, Marc DePaul, Vernon W. Lin, Jerry Silver. “Nerve Regeneration Restores Supraspinal Control of Bladder Function after Complete Spinal Cord Injury” The Journal of Neuroscience, 26 June 2013, 33(26): 10591-10606; doi: 10.1523/​JNEUROSCI.1116-12.2013

Van Gorp, S., Leerink, M., Kakinohana, O., Platoshyn, O., Santucci, C., et al. (2013). “Amelioration of motor/sensory dysfunction and spasticity in a rat model of acute lumbar spinal cord injury by human neural stem cell transplantation” Stem Cell Research & Therapy, 4 (5) DOI: 10.1186/scrt209

Yan J, Xu L, Welsh AM, Hatfield G, Hazel T, et al. (2007) “Extensive Neuronal Differentiation of Human Neural Stem Cell Grafts in Adult Rat Spinal Cord” PLoS Med 4(2): e39. doi:10.1371/journal.pmed.0040039