Así te cambia la personalidad al perder el empleo

Cuaderno de Ciencias
Parados haciendo cola a la puerta de una sede del INEM. (Imagen Crative Commons / Flickr Ekinez Sortu).

Todos sabemos aquello que el trabajo dignifica al hombre. En los tiempos de crisis que corren, aquel que tiene un empleo digno puede sentirse afortunado, ya que es bien sabido que el paro lo trastoca todo. Para ahondar en esta idea, un nuevo estudio psicológico que acaba de publicarse en Journal of Applied Psychology revela que los efectos del desempleo pueden llegar incluso a alterar rasgos de la personalidad que antes se consideraban "fijos" del individuo, lo cual a su vez puede dificultar la tarea de encontrar un nuevo empleo.

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El estudio se centró en el modo en que el desempleo afecta a lo que los psicólogos llaman cinco grandes rasgos de la personalidad (apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, extroversión, amabilidad e inestabilidad emocional). Lo que han constatado los investigadores de la Universidad de Stirling en el Reino Unido, dirigidos por Christopher J. Boyce, es que al menos algunos de estos rasgos si pueden cambiar para peor tras perder el empleo, haciendo que algunas personas sean menos responsables, amables y abiertas.

Esto parece indicar que el desempleo provoca un impacto sobre nuestra personalidad básica con implicaciones psicológicas más profundas de lo que se pensaba. Durante el experimento, Boyce y sus colegas examinaron una muestra de 6.769 adultos alemanes (3.733 hombres y 3.036 mujeres) los cuales realizaron una prueba de personalidad estándar, divida en dos partes, en algún momento de un período de cuatro años, entre el 2006 y el 2009. Del total (en el que la mayoría trabajaba) se seleccionó un grupo de 210 personas que llevaban desempleadas un período que variaba de uno a cuatro años durante el experimento. Al mismo tiempo, se estudió otro grupo compuesto por 251 participantes que llevaban en el paro menos de un año y que luego consiguieron trabajo.

Al analizar los antes citados "cinco grandes" rasgos de la personalidad, descubrieron que los hombres experimentaron un aumento en la amabilidad durante los dos primeros años de desempleo, en comparación con los hombres que nunca perdieron su empleo. Pero después de dos años, los niveles de amabilidad de los hombres sin empleo comenzaron a disminuir y, en el largo plazo, fueron inferiores a los de los hombres laboralmente activos. En cambio para las mujeres, la amabilidad declinó con cada año de desempleo.

"En las etapas tempranas de desempleo, puede haber incentivos para que los individuos se comporten amablemente en un esfuerzo por asegurarse otro trabajo o aplacar a los que les rodean", escribieron los investigadores, "pero en años posteriores, cuando la situación se vuelve endémica, tales incentivos se pueden debilitar."

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Con respecto a la responsabilidad, cuanto más tiempo pasaban los hombres sin empleo, mayor era su reducción en este rasgo, ya que según los investigadores, este rasgo también está ligado al disfrute de los ingresos personales. En comparación, las mujeres se volvieron más responsables en las etapas tempranas y tardías del desempleo, pero experimentaron una caída en la mitad del período de estudio. Los investigadores teorizaron que las mujeres podrían haber recuperado algo de responsabilidad mediante su implicación en actividades no relacionadas con el trabajo y tradicionalmente asociadas con su género, tales como el cuidado de otros familiares.

Evolución de la tasa de desempleo en España. (Imagen Wikipedia).

Los hombres desempleados mostraron niveles estables de apertura en su primer año de desempleo, pero los niveles se redujeron durante el tiempo que permanecieron sin empleo. Las mujeres, en cambio, mostraron una fuerte reducción en la apertura en el segundo y tercer año de desempleo, pero se recuperó en el cuarto año, según el estudio.

El estudio sugiere que el efecto del desempleo en toda la sociedad es algo más que una preocupación económica. Boyce cree que los desempleados podrían estar siendo estigmatizados injustamente a consecuencia de un cambio de personalidad inevitable, lo que podría crear un ciclo descendente de dificultad en el mercado laboral.

Por esto mismo Boyce afirmó que: "la política pública tiene un papel clave que desempeñar en la prevención de un cambio de personalidad adverso en la sociedad, para lo cual deben mantenerse tasas de desempleo más bajas y ofrecerse un mayor apoyo a los desempleados. Las políticas para reducir el desempleo son, por tanto, de vital importancia no sólo para proteger la economía, sino también para permitir el crecimiento de la personalidad positiva en las personas."

Sin duda todo un recadito para las clases políticas, especialmente en España, donde la inaceptable tasa de desempleo (por encima del 20%) podría - según este estudio - estar causando estragos en la personalidad de millones de conciudadanos.

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Me enteré leyendo Basic personality changes linked to unemployment, study finds (APA).

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