¿Afectan las nuevas tecnologías al funcionamiento de nuestro cerebro?

Cuaderno de Ciencias

Hemos estado en la Isla San Simón durante la segunda edición de Neuromagic en la que hemos podido conversar con algunos de los neurocientíficos más destacados de la actualidad. Una magnífica oportunidad para hablar de los temas más interesantes de la ciencia con investigadores como Luis Martínez Otero, neurocientífico especialista en percepción dentro del Instituto de Neurociencia del CSIC en Alicante, con quien tuvimos la suerte de hablar de cerebro y nuevas tecnologías.

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Nuestra pregunta es clara: ¿están cambiando las nuevas tecnologías el funcionamiento de nuestros cerebros?

Su respuesta, contundente: Sí, por supuesto.

· Videojuegos

Nos cuenta Luis Martínez Otero que, hace algunos años, Walter di Salvo (preparador físico del Real Madrid) se puso en contacto con su equipo de científicos para interesarse por algunas técnicas que ayudaran a mejorar las habilidades de Iker Casillas y del resto de porteros del equipo merengue.

El investigador le recomendó que hicera algo que seguramente Iker ya hacía desde hace mucho tiempo: jugar a videojuegos, concretamente a juegos de acción y de guerra, y a ser posible en la pantalla más grande que encontrara.

Acostumbrado a leer noticias negativas respecto a los videojuegos y sobre todo en este tipo de juegos calificados despectivamente como violentos, es interesante escuchar opiniones científicas que los recomiendan por su capacidad para mejorar las funciones de percepción de nuestro cerebro.

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Nuestro sistema visual tiene dos partes diferenciadas. Una parte central, que es donde centramos la mirada cuando queremos analizar algo detalladamente y otra parte, llamémosle periférica o global, encargada de procesar y organizar tu comportamiento motor con relación al exterior, a los espacios, las dimensiones...

La parte global de nuestro sistema visual es inconsciente y llega más rápidamente y a más lugares del encéfalo que la central. Al jugar con consolas y videojuegos esta parte global mejora mucho, optimizando así el uso eficaz de los datos que recibe el cerebro.

· Internet

Decía Albert Einstein: "Yo nunca memorizo un dato que sé donde encontrar".

El inmenso caudal de información que ha llegado con internet ha cambiado nuestra manera de acceder a la información, hasta tal punto que también está cambiando la manera en la que nuestro cerebro recuerda y guarda esa información.

Hasta hace poco nuestra memoria se organizaba para recordar datos concretos: la fecha de un cumpleaños, el número de teléfono de casa de tus padres... la aparición de Internet ha ido cambiando el funcionamiento y las rutas que utilizamos para encontrar la información deseada.

Se hace menos necesario acumular datos concretos y para los usuarios de internet se ha demostrado más útil cambiar la "memorización de datos" por la "estrategia de búsqueda de datos".

Agendas, directorios, buscadores, enciclopedias online... el cerebro de los internautas cada vez se preocupa menos por recopilar datos y se centra en optimizar las rutas donde encontrar la información.

· Tecnología móvil

El móvil se ha convertido en parte primordial de nuestras vidas y muchos expertos vaticinan que en el futuro dispositivos más avanzados incluso pasarán a ser parte de nuestros propios cuerpos. Tecnología acoplada a nosotros que nos permitirán recibir datos e información directamente de la realidad, comunicarnos a distancia y realizar por nosotros mismos numerosas tareas que en la actualidad llevamos a cabo mediante gadgets y aplicaciones.

Además, se ha demostrado mediante diversos estudios que en jóvenes acostumbrados a un uso frecuente de las tecnologías móviles, se ha ampliado significativamente la zona del cerebro encargada de controlar los movimientos de los pulgares.

Luis Martínez Otero nos pone un ejemplo muy claro: cuando movemos un brazo se activa una zona de nuestro cerebro que controla ese brazo. Se ha visto que la zona del cerebro que "mapea" el control de los dedos pulgares se ha ampliado en personas (sobre todo gente joven) que hacen un uso cotidiano de tecnologías móviles. Es decir, usan una mayor parte del cerebro para controlar esos dedos.

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· Redes sociales

Han cambiado en muy poco tiempo nuestra manera de comportarnos frente a los demás y las consecuencias aún son desconocidas.

Para que nuestro cerebro se desarrolle de una manera normal es fundamental que aprenda cómo relacionarse socialmente con el resto del mundo. Si cambiamos la manera de socializar también cambiaremos la actividad funcional del cerebro.

Las consecuencias futuras no están claras y pueden ser de diversos tipos, tanto positivos como negativos. Sabemos que trastornos como el autismo tienen su origen en problemas de desarrollo funcional del cerebro que derivan en problemas de relación social, etc… lL forma en la que nuestro cerebro se comunica y socializa es determinante para su funcionamiento. Si cambian las formas de socializar también cambia la funcionalidad de nuestra mente. Las implicaciones son muy extensas, pero aún están en el aire.

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