¿Qué hacemos con los pederastas cuando hayan cumplido condena?

Notas a pie de cámara

¿Podían haberse evitado las terribles agresiones sexuales que sufrieron las niñas víctimas del pederasta de Ciudad Lineal? El presunto autor ya cumplió seis años de condena por un delito parecido, pero su paso por la cárcel no lo rehabilitó, y fue puesto en libertad sin ningún tipo de seguimiento ni obligación de asistir a terapia. Sin ningún tipo de vigilancia. Sin entrar a formar parte de ningún tipo de lista o de registro. Años después, ha vuelto, presuntamente, a delinquir. Y de manera aún más terrible que aquella vez con aquella niña.

Si esta vez también es condeando, Antonio Ortiz volverá a pasar otra larga temporada entre rejas. Pero, ¿quién garantiza que no volverá a delinquir cuando salga en libertad, igual que ha hecho ahora? 

 

Antonio Ortiz acudía varias horas al día al gimnasio (imágenes de su perfil de Facebook).

 

La mayoría de expertos asegura que este tipo de delincuentes son difíciles de "curar": ni con psicoterapia, rehabilitación, terapia de grupo o fármacos -la llamada castración química- puede garantizarse una respuesta al tratamiento. Además, nada puede alargar su estancia en prisión más allá de la condena impuesta, ni siquiera que los expertos avisen del peligro de reincidencia.

[Relacionado: Las principales claves del caso del pederasta de Ciudad Lineal]

La reforma del Código Penal que plantea el Gobierno, y que está en fase de enmiendas en el Congreso, sólo contempla la prisión permanente revisable para pederastas que hayan asesinado a sus víctimas después de abusar de ellas. La llamada castración química, con una eficacia discutida según los expertos, sólo se le podría aplicar de forma voluntaria. Aun así, lo que sí se podría poner en práctica con el nuevo Código Penal sería un seguimiento cercano del presunto pederasta una vez fuera de prisión. Libertad vigilada que podría durar hasta diez años, si el Código se reforma tal y como está propuesto. 

La violación y asesinato de Megan, en 1994, creó el registro de pederastas en Estados Unidos.

En otros paises se va mucho más lejos y se permite que la lista de personas condenadas por abusos a menores y su lugar de residencia sea pública.

En Estados Unidos, el caso de esta niña lo cambió todo. En 1994 la pequeña Megan, de seis años, fue secuestrada, violada y asesinada. Todo el país se conmovió con su historia al saber que su asesino era un agresor sexual con antecedentes que vivía en el mismo barrio que la pequeña

La tarde del 29 de julio de 1994 Megan jugaba con su bicicleta cuando un vecino del barrio le dijo que tenía una mascota en casa y que entrara con él a conocerla. Su asesino, Jesse Timmendequas, de 35 años, la violó y estranguló hasta la muerte. La detención del hombre permitió saber que Timmendequas había estado preso dos veces por cometer delitos sexuales contra menores, cosa que nadie en el barrio sabía. La presión popular forzó entonces al Congreso de Estados Unidos a aprobar lo que se conoce como Ley Megan: cualquier persona que cometa una agresión sexual contra un menor, o una agresión sexual especialmente grave, figura en un registro que, en la mayoría de estados, es público y puede ser consultado por cualquiera. Además, desde 2003, la Corte Suprema autorizó a publicar en Internet las fotografías de los condenados por delitos sexuales contra menores.

[Relacionado: La vida de Antonio Ortiz en el módulo de aislamiento de Soto del Real]

En Europa, el gobierno de Portugal propuso hace dos semanas crear un registro de pedófilos, que podrían consultar los padres de menores de 16 años. Eso es lo que ya tiene Reino Unido, donde, cualquier persona procesada por ofensa sexual figura en el Registro de Infractores Violentos y Sexuales durante un mínimo de dos años. Si existe condena, la permanencia en esa lista se alarga hasta incluso de por vida. A esa lista tiene acceso la policía y empresas privadas de seguridad. Los padres pueden consultarla en algunos casos pero se comprometen a no divulgar sus datos. Sin embargo, hay páginas web en las que se reúnen los datos y las fotos de miles de ellos. En Francia, los delincuentes sexuales con condenas mayores llevan brazalete electrónico e incluso pueden ser vigilados por la policía tras cumplir condena. 

Mari Luz Cortés fue asesinada por un pederasta condenado dos veces.

En España, a raíz del asesinato de Mari Luz Cortés -cuyo agresor tenía dos condenas anteriores por delitos de pederastia y estaba libre debido a una serie de terribles errores judiciales- el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, prometió endurecer las penas por pederastia y crear un registro de pedófilos. Pero ¿quién podría consultarlo? ¿Padres preocupados porque sospechan de alguien en el entorno de sus hijos?  ¿O debería ser público?

Y, más allá: ¿deberían las autoridades informar a los vecinos de un barrio cuando un pederasta condenado y puesto ya en libertad se mude a la zona? ¿Dónde empieza la libertad de alguien que ya ha cumplido condena -y está rehabilitado- y dónde la de esos niños que podrían ser sus futuras víctimas?