Viajaremos a Júpiter a buscar vida en sus grandes Lunas

Javier Peláez
Astronomía para terrícolas

La crisis económica lleva varios años recortando los presupuestos en  Ciencia y se está cebándo especialmente en el de todas las Agencias Espaciales. En Estados Unidos, la NASA está viendo cómo muchas de sus misiones están siendo abandonadas por falta de recursos y en Rusia, la agencia Roscosmos, después del chasco sufrido con la sonda Fobos Grunt, ha aplazado sus misiones interplanetarias.

Por estos motivos y en este ambiente de duros recortes, el anuncio de la Agencia Espacial Europea (ESA) confirmando el proyecto de una gran misión exploradora se ha convertido sin duda en la noticia astronómica de la semana.

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Se trata  de la Misión JUICE (Jupiter icy moons Explorer) una sonda que se enmarca en el programa Cosmic Vision 2015-2025 de la ESA y que viajará hasta Júpiter para explorar y buscar vida en sus cuatro grandes lunas: Io, Europa, Ganímedes y Calisto.

Júpiter es el mayor planeta del sistema solar, unas 300 veces la masa de la Tierra, y posee más de 60 satélites orbitando a su alrededor. De todas estas lunas, estas cuatro conocidas como "satélites galineanos" (fue el astrónomo Galileo Galilei quien las observó por primera vez), son las más interesantes desde un punto de vista astrobiológico.

La misión JUICE se lanzará en el año 2022 desde Kourou, el centro espacial que la ESA posee en la Guayana francesa y, tras 8 años de viaje, llegará a Júpiter en 2030.

Desde su llegada al gigante gaseoso y durante tres años (que seguramente serán más si tenemos en cuenta otras misiones similares como Cassini que aún sigue activa) se dedicará a explorar las lunas de Júpiter centrándose en las características especiales de cada una de ellas:

  • Ganímedes: Es la Luna más grande de todo el Sistema Solar y está cubierto por un manto de hielo que flota sobre una capa de barro en cuyo interior podrían existir grandes cantidades de agua líquida. La misión JUICE explorará el hielo de su superficie, la estructura interna y, sobre todo, se centrará en analizar su océano subterráneo.
  • Calisto: Es uno de los satélites más antiguos y alberga la mayor cantidad de cráteres de todo nuestro sistema. Tiene un tamaño muy similar a Mercurio;  sin embargo, es un mundo helado que podría ocultar grandes lagos de agua líquida a profundidades de hasta 100 kilómetros bajo la superficie.
  • Io: Una verdadera bomba de relojería que contiene la mayor actividad geológica del sistema solar con más de 400 volcanes activos, algunos de ellos más grandes que nuestro propio Everest. Es la Luna más cercana a Júpiter y, a pesar de ser un infierno viviente con lagos de azufre fundido y profundas calderas volcánicas de cientos de kilómetros, también contiene grandes capas de hielo en diversas regiones. Un mundo mezclado de hielo y fuego en el que podrían existir organismos extremófilos adaptados a sus características.
  • Europa: Una de las Lunas más prometedoras para la búsqueda de vida. Su superficie apenas tiene relieves montañosos y está recubierta por un gran manto de hielo atravesado por marcadas grietas. Bajo esa capa helada, y resguardada de las frías temperaturas, existe la posibilidad de que exista un gran océano líquido.

Cuatro mundos impresionantes que conoceremos a fondo gracias al trabajo de esta nueva Sonda que saldrá camino a Júpiter dentro de una década y que podría desvelar los misterios y la vida de las grandes Lunas heladas que Galileo contempló hace cuatro siglos.

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