Reencuentro con las lunas de Neptuno… 25 años después

Astronomía para terrícolas

Neptuno es un planeta apasionante cuyos simples datos impresionan. Para situarnos podemos empezar imaginando una gigantesca bola azul intenso compuesta de hidrógeno y helio, con 17 veces la masa de la Tierra y orbitando en las gélidas profundidades del sistema solar a 30 veces nuestra distancia al Sol.

Allí, a los oscuros y lejanos rincones de nuestro vecindario estelar, apuntó un día de 1846 el dedo acusador de Urbain Le Verrier, convirtiendo a Neptuno en el primer planeta que se descubrió, no con un telescopio, sino con un simple papel y un lápiz.

Desde entonces hasta nuestros días, Neptuno ha ido abriendo sus puertas con recelo. Hemos necesitado mejorar nuestras capacidades tecnológicas, realizar grandes avances ópticos en telescopios e incluso enviar alguna sonda viajera a sus proximidades para empezar a descubrir sus secretos.

En 1989 la Voyager 2 descubrió a su paso por el gigante azul seis nuevas lunas jamás vistas hasta entonces. Los nuevos satélites, Náyade, Thalasa, Despina, Galatea, Larisa y Proteo, se unían a los conocidos Tritón y Nereida, abriendo un debate interesante entre los astrónomos… ¿podrían ser estos trozos de roca los restos de una anterior luna que se desintegró?

[Relacionado: ¿Imaginas cómo sería tener a otros planetas como luna?]

En la actualidad se conocen 14 satélites de Neptuno. La mayoría son irregulares, apenas llegan a tener 100 kilómetros de diámetro y se encuentran perdidos en las cercanías del planeta, ocultos entre los anillos que rodean al mitológico dios del mar.

Es muy complicado localizarlos y mucho más observarlos. Diminutas lunas como Náyade, con tan solo 58 kilómetros de diámetro, pueden pasar ocultas a nuestros ojos durante años e incluso décadas.

La dificultad se incrementa, no solo por la distancia y el reducido tamaño de estos cuerpos, sino porque se encuentran tan cerca de Neptuno que la luminosidad de éste nos deslumbra como si intentásemos buscar la luz una cerilla pegada a unos milímetros del gran foco de un estadio de fútbol.

Desde que Voyager 2 enviara una borrosa imagen de este lejano satélite, Náyade junto con sus compañeras, han permanecido en silencio más de veinte años sin que pudiéramos encontrarlas nuevamente… hasta ahora.

El reencuentro se ha producido en el marco de 45 ª Reunión de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana que se está celebrando durante estos días en Denver, Colorado. Y como si de un hijo pródigo se tratara, algunas webs han informado de la noticia con la alegría del hallazgo de algo perdido hace mucho tiempo o con titulares tan poéticos como “El cuento de la luna perdida”.

[Te interesará: Tritón podría tener un océano oculto bajo su superficie]

Y como suele suceder últimamente el Hubble ha tenido mucho que ver con esta nueva mirada a la pequeña luna de Neptuno. Gracias a su impresionante archivo de fotos, obtenido durante todos estos años, varios investigadores del instituto SETI, de la Universidad de California y del Centro Ames de la NASA, han logrado volver a encontrarla, depurando y ampliando antiguas imágenes del Telescopio espacial.

Los astrónomos han combinado este archivo fotográfico del Hubble con las observaciones del Telescopio Keck en Hawaii para conseguir este nuevo rendez-vous en los confines del sistema solar, volviendo a localizar muchas de las lunas “perdidas” de Neptuno.

Otros satélites descubiertos en 1989, como Galatea o Thalasa, reaparecen de nuevo con este trabajo de análisis fotográfico que, a falta de nuevas misiones espaciales, se revela como la forma más eficiente y barata de estudiar planetas como Neptuno o Urano a los cuales no tenemos previsto enviar ninguna sonda en las próximas décadas.

[Si te ha interesado este artículo, te animamos a que le eches un vistazo a las espectaculares imágenes olvidadas del Hubble]

Referencias y más información:

Instituto SETI: “Archival Hubble Images Reveal Neptune's “Lost” Inner Moon” 08 octubre 2013

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines