Mil millones de píxeles para ver mil millones de estrellas

Astronomía para terrícolas

Los grandes logros que nos llegaron de la mano de la era de los descubrimientos en los siglos XIV y XV deben mucho al avance de las técnicas de cartografía. Las Cartas Náuticas, Atlas y Mapas de aquellos tiempos fueron indispensables para alcanzar un mayor conocimiento de nuestro planeta y de las tierras y mares que lo componen.

Los modelos, las técnicas, los instrumentos han cambiado mucho pero la necesidad de medir, de contar, de delimitar y en definitiva de saber con precisión dónde estamos y cómo es lo desconocido siguen siendo una constante en el desarrollo del ser humano.

Y si la frontera de los antiguos aventureros era el gran océano, en nuestros días el reto es conocer ese inmenso mar de estrellas que nos rodea y que llamamos Vía Láctea.

El gran físico ruso Konstantín Tsiolkovski dijo en una ocasión “La Tierra es la cuna de la Humanidad, pero nadie puede vivir para siempre en la cuna” y tarde o temprano, el tiempo acabará por darle la razón. Por ello es necesario hacer mapas, por ello llevamos haciendo mapas desde hace siglos: para conocer dónde estamos y, quizá algún día, saber dónde vamos.

Ese es uno de los objetivos de “GAIA”, una de las misiones más interesantes que ha ideado la Agencia Espacial Europea en los últimos años y que, tras finalizar sus preparativos en Tierra, ya está lista para su lanzamiento desde el Puerto Espacial Europeo en la Guayana Francesa.

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La aventura de GAIA en el océano cósmico será censar y analizar más de mil millones de estrellas en nuestra galaxia, creando así el mapa estelar más completo y detallado que jamás hemos conseguido de nuestra Vía Láctea.

Pero como decimos los modelos y la tecnología han avanzado a gran velocidad y el mapa que realizará GAIA será un mapa tridimensional con el que podremos detectar y localizar con gran precisión un gran número de objetos celestes que orbitan en nuestro vecindario.

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Para llevar a cabo esta ambiciosa misión la Agencia Europea se enfrenta a varios retos, empezando por conseguir llevar al espacio la mayor cámara digital jamás lanzada. La resolución que esta cámara es capaz de obtener supera los mil millones de píxeles y será enviada al punto L2 de Lagrange, es decir, a 1.5 millones de kilómetros de distancia de la Tierra.

Son números impresionantes que, no obstante, apenas alcanzarán a localizar un 1% de la inmensidad de nuestra propia Galaxia que posee 150.000 millones de estrellas.

Ante la misión se abre un amplio abanico de posibilidades puesto que lanzar al espacio un instrumento óptico de estas magníficas características nos va a posibilitar no solo estudiar con gran detalle un enorme número de estrellas, sino que también nos descubrirá cientos de miles de objetos desconocidos, asteroides, planetas en órbita a estrellas cercanas o incluso grandes eventos explosivos como las supernovas que ocurran en otras galaxias.

Se lanzará a finales de este año desde la Guayana Francesa y, tras colocarse en órbita, desplegará sus instrumentos ópticos y, en palabras de Timo Prusti, uno de los científicos encargados de la misión: “El gigantesco censo estelar que realizará esta misión también nos proporcionará la información necesaria para abordar un gran número de cuestiones relacionadas con el origen, la estructura y la evolución de nuestra Galaxia”.

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