Los gemelos Kelly hacen historia con un experimento que la NASA considera crucial

Astronomía para terrícolas
El astronauta estadounidense Scott Kelly levanta el pulgar en el cosmódromo de Baikonur instantes antes del lanzamiento de la Soyuz que le transportó a la E.E.I. el pasado 27 de marzo de 2015.

La madrugada del pasado viernes 27 de marzo de 2015, un veterano astronauta de la NASA que ya había pasado seis meses en la Estación Espacial Internacional, volvió a sentir de nuevo las estrecheces de la histórica instalación, en órbita desde hace más de 15 años. Esta vez, realizando un sacrificio personal en nombre de la ciencia, duplicará su estancia y permanecerá en órbita baja casi un año (342 días). Se llama Scott Kelly, tiene 51 años y es un capitán de la marina estadounidense retirado. La peculiaridad de Scott radica en que tiene un gemelo idéntico llamado Mark Kelly, el cual se someterá a su vez en tierra a la misma batería de pruebas médicas que le realizarán a su gemelo espacial científicos de 12 universidades. No es de extrañar que Scott se defina a si mismo como un ratón de laboratorio. Además de ser la primera vez que se estudia de forma prolongada la así llamada paradoja de los gemelos, el estudio de las diferencias en el estado físico de ambos hermanos podría resultar crucial para emprender la aventura de viajar a Marte.

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El astronauta Scott Kelly (iquierda) permanecerá un año en órtbita. Su gemelo identico Mark Kelly (derecha) colaborará en el experimento desde tierra. (Crédito: Space.com)

La finalidad del experimento tiene mucho que ver como decimos con la planificación del ansiado viaje a Marte. Llegar al planeta rojo con nuestra actual tecnología basada en cohetes, podría llevar seis meses. Si se suma un período de tres meses de experimentos una vez se alcance el planeta, y el viaje de regreso, nos vamos a un período próximo a los 500 días lejos de la Tierra.

Todos tenemos en la retina las imágenes de los astronautas debilitados, y transportados en sillas, una vez que regresan a tierra tras permanecer un largo período en el espacio. Y eso incluso a pesar de que dedican un tercio de su jornada allá arriba a hacer ejercicio para combatir la atrofia muscular y la pérdida de masa ósea. Además de estos dos problemas, los astronautas sufren también problemas de visión por causas que los científicos aún no comprenden. Y por supuesto están así mismo los problemas psicológicos relacionados con la cohabitación en confinamiento.

Este experimento ayudará a observar de un modo nunca visto hasta ahora, los efectos que sufrirán los cuerpos de los futuros astronautas a Marte. La oportunidad de contar con un modelo genéticamente idéntico al sujeto de pruebas en Tierra, permitirá un nivel de detalle en el estudio médico sin precedentes. El propio Scott confía en que el plan que seguirá para mitigar los males que crea la permanencia en el espacio sea efectivo.

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Los hermanos despidiéndose antes del lanzamiento. (Crédito imagen: media.zenfs.com).

Mark Kelly, el gemelo que se queda en Tierra, también fue astronauta. A él le toca la parte más sencilla, ya que podrá seguir dando paseos por el parque, yendo a la playa, acudiendo a sus restaurantes favoritos, y sobre todo pasar tiempo con sus seres queridos. Por lo que puedo leer, Mark bromea con que no tendrá que comer alimentos liofilizados, y que podrá escaparse a un burger cercano cuando lo desee. No obstante, Mark seguirá también una rutina de ejercicios diaria en Houston.

En una reciente entrevista a su hermano Scott antes de partir a la E.E.I. desde Baikonur, el gemelo espacial reconoció que lo más duro de permanecer tanto tiempo en órbita no tiene nada que ver con la comida. En su opinión lo peor es no poder interaccionar con los amigos y con los seres queridos durante un período de tiempo prologado, a pesar de que podrá contactarles por e-mail e incluso hacer alguna llamada ocasional. Por lo que puedo leer Scott mantiene una relación de larga duración con una mujer, y es padre además de dos hijos de un matrimonio anterior.

El cosmonauta ruso Mikhail Kornienko, que compartió viaje en la Soyuz que partió de Baikonur el viernes pasado junto a Kelly y un tercer cosmonauta, vivirá también en la E.E.I. durante el próximo año. Juntos, participarán en una batería de más de 400 experimentos científicos a realizar en ingravidez.

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Me enteré leyendo Fox news.