Los diamantes podrían caer como lluvia en Júpiter y Saturno

Cuando la mítica Marilyn Monroe cantaba aquello de "diamonds are a girl's best friend" (los diamantes son los mejores amigos de una chica), ni se imaginaba que en un lugar de nuestro sistema solar podrían estar lloviendo hasta 1.000 toneladas de esta piedra preciosa cada año. ¿Te apetece ir hasta allí a cogerlos? Pues vete olvidándote. Las entrañas de Júpiter y Saturno no van a darte facilidades.

[Relacionado: ¿Qué hay en el interior de los gigantes gaseosos?]

Lo cierto es que ya había oído predicciones anteriores de la presencia de diamantes en otros mundos helados más pequeños, como Urano y Neptuno, pero este nuevo enfoque que anticipa su presencia en los dos grandes gigantes gaseosos de nuestro sistema solar es más especulativo, ya que algunos expertos piensan que las composiciones de sus atmósferas (ricas en hidrógeno y helio) podrían impedir la formación de diamantes.

La idea se la debemos al astrofísico Kevin Baines, profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison e investigador en el JPL de la NASA, donde colabora en proyectos como el Cassini-Huygens y New Horizons.

Baines presentó recientemente su hallazgo, que aun no ha sido publicado en prensa científica, durante la reunión anual de la división para ciencias planetarias de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS). Veamos la explicación al proceso de formación de estos diamantes.

Todo comienza en las capas superiores de las atmósferas de Saturno y Júpiter, donde los rayos de las tormentas eléctricas pueden transformar el metano en hollín.

[Podría interesarte: Un misterio que lleva décadas intrigando a la NASA y la ESA]

A medida que ese hollín cae hacia el interior del planeta, la presión sobre él se va incrementando y cuando llega a una profundidad de 1.600 kilómetros se transforma en grafito y prosigue su viaje hacia las profundidades.

A una profundidad de 6.000 kilómetros, los trocitos de grafito se comprimen endureciéndose hasta formar diamantes, que siguen cayendo durante otros 30.000 kilómetros más (dos Tierras y media).

¿Qué ocurre después con ellos? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero Baines especula con la posibilidad de que se licuen debido al intenso calor y presión de las profundidades de estos gigantes gaseosos. De ser cierto, me temo que el famoso eslogan comercial "un diamante es para siempre" no tiene mucho sentido en Júpiter.

¿Sabemos algo de su tamaño? Baines cree que algunos de estos diamantes podrían alcanzar un diámetro decente, en torno a un centímetro. En sus propias palabras, podrían tener un tamaño digno del gusto de la difunta Elizabeth Taylor.

Lástima que, de momento, sean imposibles de recolectar. De todos modos, leyendo Nature descubro que Baines ha escrito una relato de ciencia ficción en el que imagina a robots capturando diamantes en plena lluvia, en el futuro año de 2469. En su relato, los diamantes sirven para endurecer el casco de las naves mineras que se sumergen en el interior de Saturno para capturar el Helio-3 que se emplea como combustible de fusión nuclear limpia.

¿Veremos alguna vez algo así? El tiempo lo dirá aunque supongo que si llega a darse el caso el valor económico de estas piedras en la Tierra caería en picado. Hasta ese momento los joyeros y damas de la alta sociedad pueden respirar tranquilos.

[Relacionado: Llueve en Saturno]

Me enteré leyendo la web de la BBC.

Crédito imagen diamantes: Patrick Smillie (visto en Flickr).

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente