Las 10 cosas más extrañas sobre el viaje espacial

En la web Jalopnik.com acaban de publicar un decálogo de rarezas asociadas al viaje espacial (muchas de ellas hablan de la ISS). Como quiera que soy adicto a estas listas y que suelo hacer referencia a todas las que encuentro, voy a haceros un resumen en español de lo que allí se cuenta.

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10 - Los penes no funcionan bien en el espacio

Según el artículo, aquí abajo nuestros cuerpos están ajustados para luchar contra la fuerza de la gravedad. En gravedad cero, los astronautas pierden masa muscular a un ritmo del 5% semanal, y lo mismo sucede con los huesos que sufren una atrofia del 1% semanal. Lo que poca gente sabe es que en el espacio la presión arterial se iguala en todo el cuerpo, hecho al que los astronautas se acostumbran de tal modo que cuando regresan a Tierra, muy a menudo necesitan sacarlos de la lanzadera (o módulo de aterrizaje) en camilla.

Como perder presión arterial es malo para la vida sexual, es lógico pensar que ahí arriba los penes no funcionan igual de bien que en la Tierra.

9 - En el espacio el agua actúa como la gelatina

Todo lo que sabemos sobre la tensión superficial del agua, en el espacio se lleva hasta el extremo. En este vídeo del astronauta Chris Hadfield, un sencillo experimento con una bayeta y un poco de agua, se muestra cuan distinto se comporta el líquido elemento cuando se retuerce allí arriba un paño empapado. Observad las manos del astronauta y veréis lo que quieren decir cuando comparan al agua con la gelatina.

8 - Un rayo casi hace abortar la misión Apolo 12

Pese a que en este vídeo el suceso está dramatizado en exceso, lo cierto es que el impacto de un rayo hizo que el SCE (Equipamiento de Condicionamiento de Señal) se desenganchase de la red eléctrica del módulo y pasase a funcionar con una batería de seguridad. El SCE convertía las señales de la instrumentación en voltajes que podían ser leídos por las pantallas y los aparatos de telemetría. La batería de seguridad estaba diseñada para mantener el SCE operativo en caso de fallo energético y a pesar de que no había sido diseñada para sobrevivir al impacto de un rayo, el sistema pareció funcionar a las mil maravillas. Gracias a eso finalmente, pese al desconcierto inicial, no hubo necesidad de abortar la misión.

7 - Navegación espacial en satélites (allá donde el GPS no funciona)

Este punto hace referencia a las misiones de alta precisión en el espacio, que necesitan referentes externos, una toma de decisiones rápida, y una forma de hacerlas llegar a los satélites igualmente rápida. Como ejemplo se habla de la misión Deep Impact, en la que se hizo chocar a una especie de proyectil de cobre contra un cometa, para fotografiar el resultado. Para que la Deep Impact se mantuviese en trayectoria de choque , los astrónomos tuvieron que calcular constantemente la efemérides del cometa y otros cuerpos planetarios, y transmitir todos esos datos al satélite. Tras eso, la nave espacial buscaba esos cuerpos con sus propias cámaras, y realizaba sus propias correcciones de navegación rumbo al cometa.

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Este paso me ha recordado al futuro que le espera a los quásars como sistema de balizamiento interestelar. Os hablé de ello en el punto cuatro del post seis cosas alucinantes sobre los agujeros negros que no te enseñan en el colegio.

6 - Los astronautas viajan en el tiempo

A estas alturas de la vida todos habéis oído hablar de la paradoja del abuelo ¿verdad? Bien, pues pese a que los desajustes relativistas se notan cuanto más cerca viaje el astronauta de la velocidad de la luz, lo cierto es que nuestros viajeros espaciales han experimentado su propia versión del viaje en el tiempo. Pero no lancéis las campanas al vuelo, el récord actual lo conserva el cosmonauta Sergei Adveyev, y la dilación temporal que experimentó fue simplemente de 20 milisegundos.

5 - La NASa solía dejar que los comandantes pusieran nombre a sus naves espaciales

En efecto, y los resultados eran a menudo hilarantes. Gus Grissom fue especialmente descarado cuando puso nombre a su segunda cápsula, a la que llamó "La insumergible Molly Brown", referencia obvia al hundimiento de su primera cápsula, la famosa "Liberty Bell 7". Con ese humorístico nombre Grissom parecía decir "no fue culpa mía", sin embargo la NASA no pareció compartir su sentido del humor y le obligó a cambiar el nombre. Grissom sugirió entonces "Titanic".

La NASA permitió finalmente que la cápsula se llamase sólo Molly Brown, pero el rifirrafe terminó acabando con la tradición que permitía al comandante bautizar las cápsulas. Finalmente, las misiones Apolo recuperaron la costumbre, y se permitía que la tripulación pusiera nombre tanto a la orbitadora lunar como al módulo de alunizaje, para de este modo evitar confusiones durante las comunicaciones por radio.

4 - El espacio huele a bistec frito y metal ardiendo

Si algunos se preguntan a qué huelen las nubes, otros se han preguntado a qué huele el espacio. Obviamente uno no puede sacar la nariz fuera de la nave (o del traje de paseo espacial) y "oler", puesto que ahí arriba no hay aire. Pero cuando los astronautas regresan al interior de su nave, cápsula, o incluso a la Tierra, normalmente notan que su equipamiento tiene un olor peculiar. Para algunos ese olor es como a bistec frito, otros hablan de metal incandescente, y los hay que incluso hablan de ron o frambuesas. Si algún día viajo al espacio os daré mi propia versión.

3 - Los astronautas crecen en el espacio

En efecto, ahí arriba los astronautas miden seis centímetros más. ¿Sorprendido? Bien, la cosa tiene trampa. Esas dos pulgadas extras vienen del traje espacial, cuyo refuerzo les hace abultar más. Así que si estabas pensando viajar ahí arriba puedes ahorrártelo. Unos buenos tacones en Tierra surten el mismo efecto.

2 - La Estación Espacial Internacional se cae

Este sí me lo sabía. La ISS cae efectivamente en espiral hacia la Tierra ya que se encuentra en órbita baja, lo cual es tanto como decir que no se encuentra fuera de la atmósfera terrestre con lo que eso acarrea de "rozamiento". Este fenómeno de resistencia implica pérdidas de velocidad, y por tanto de altura. Pese a que no es perceptible en misiones de corta duración, la ISS lleva mucho tiempo allí arriba por lo que periódicamente la tripulación debe hacer ajustes en la órbita con la ayuda de los módulos de carga que realizan las entregas de suministros.

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1 - Viajas sin moverte a 1.400.000 kilómetros por hora

Olvídate de comprar un Ferrari o un Porsche. Tu, yo, y el perro de tu vecino, todos viajamos por el espacio a gran velocidad en una nave llamada Tierra. Las últimas estimaciones establecen la velocidad de la Tierra en 390 km/seg en relación con la radiación cósmica de fondo. Esperemos que la guardia civil de tráfico no encuentre la forma de hacérnoslo pagar.

Me enteré leyendo Jalopnik.

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