La NASA prueba un prototipo de robot ‘espachurrable’ con la vista puesta en Titán

Astronomía para terrícolas

Según la wikipedia, la tensegridad (término obtenido por la unión de integridad + tensional) es un principio estructural basado en el empleo de componentes aislados comprimidos que se encuentran dentro de una red tensada continua. O dicho de otra manera, los miembros que componen la estructura (normalmente barras) no se tocan entre sí, sino que permanecen unidos por medio de cables tensionados. ¿Y por qué os cuento todo esto en un blog de astronomía? Pues porque cabe la posibilidad de que en un futuro veamos robots explorando Titán moviéndose sin ruedas gracias a la tensegridad.

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Hacer que una nave aterrice en un planeta o satélite sano y salvo es un trabajo de riesgo. Basta recordar el fracaso del módulo europeo Beagle 2, cuyos airbags protectores, que debían haberle hecho rebotar como una pelota de playa en el momento del aterrizaje, mostraron ser menos robustos de lo que se creía. Para evitar sucesos así, los técnicos de la NASA se han puesto a buscar conceptos novedosos e innovadores que puedan solventar los problemas del aterrizaje, así como los típicos atascos que sufren las ruedas de los rover (véase episodio final del Spirit). Ahí es donde entra en juego la Tensegridad.

Como podéis apreciar en la ilustración, así como el en vídeo que os mostramos más abajo, la NASA cree que podrían evitarse paracaídas, airbags y retrocohetes, si la próxima generación de robots constase de una esfera central (que contendría todo el instrumental electrónico) protegida por una red "espachurrable" de tubos y cables que además podría ser empleada como medio de transporte, mediante modificaciones en la tensión de los cables que unen entre sí los diferentes módulos.

Además de la robustez y simplicidad del diseño, otra de las grandes ventajas de este sistema es el poco espacio que los robots ocuparían en las naves que los transportasen, ya que son plegables y podrían permanecer así hasta el momento en que se lanzasen a la superficie del mundo a visitar.

Según puedo leer en Spectrum IEEE , dos técnicos del Centro de Investigación Ames que la NASA posee en Moffett Field (California) llamados Vytas SunSpiral y Adrian Agogino, han diseñado un prototipo que pone a prueba el concepto. El nombre que le han puesto a este manojo de barras y cables, que bien podría pasar por el armazón de un paraguas destrozado por una tormenta, es 'Super Ball Bot', lo cual ciertamente no es un prodigio de imaginación.

El vídeo que podéis ver sobre estas líneas muestra el prototipo con el que están trabajando, aunque debo advertiros que la velocidad con la que se mueve el robot ha sido aumentada cuatro veces para que los espectadores no perdamos la paciencia, ya que como podéis adivinar por el momento se mueve sumamente despacio.

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Y bueno, es cierto, por el momento no podemos decir que se mueva de forma grácil, pero hay que aclarar que en el prototipo solo se han empleado seis motores. Aumentando la velocidad de tensión/relajación y añadiendo más motores en el nodo central, el Super Ball Bot debería de ser capaz de moverse con mayor precisión y rapidez.

No obstante debo confesar que temo por la suerte de estos robots en mundos azotados por fuertes vientos. Sin duda sería interesante contar con robots "estepicursores" que recorriesen las superficies rodando como las famosas plantas rodadoras que vemos en los westerns, pero veo de poca utilidad el concepto cuando se pretenda estudiar en detalle una formación geológica de interés. ¿Cómo pararlo si el viento azota?

En fin, los creadores del prototipo creen que Super Ball Bot no podría dejarse caer sin más en un mundo con atmósfera tenue como Marte (en ese caso debería de contar además con una paracaídas de frenado), por lo que se han fijado como objetivo en la luna de Saturno Titán, considerada un mundo con un aspecto muy similar al que debió tener la Tierra primigenia. La atmósfera de Titán podría ralentizar el descenso de un robot de tensegridad lo suficiente como para poder prescindir de paracaídas o airbags, incluso aunque se le liberase a una altura de 100 kilómetros sobre su superficie.

Otra de las dudas que me asaltan al tratar de imaginar a uno de estos robots visitando Titán, es cómo reaccionaría si cae en un lago de hidrocarburos. ¿Los fabricarán con capacidades flotación? Lo veo complicado ya que su resistencia deriva de la fortaleza de sus livianos componentes, todos ellos metálicos. En fin, a la vista del vídeo queda claro que nos encontramos en las primeras fases del proyecto y que queda muchísimo por mejorar, pero sin duda este innovador trabajo puede merecer mucho la pena de cara a futuras misiones. Especialmente ahora, cuando la crisis hace a los administradores de las agencias espaciales optar por proyectos mucho más económicos.

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Me enteré leyendo Spectrum IEEE.