El hackeo espacial más genial de la Historia

Astronomía para terrícolas

La historia que nos ocupa hoy tiene como protagonista a una antigua sonda viajera que lleva casi cuarenta años dando tumbos por el espacio, explorando nuestro Sistema Solar y que, a pesar de que muchos la daban por muerta, ha conseguido sobrevivir (algunos dirían que incluso resucitar) a las más increíbles condiciones gracias a la intervención desde Tierra de un puñado de aficionados.

Recreación de la Sonda espacial ISEE-3 - NASA

Dejadme que os lleve a 1978… En agosto de ese año la Agencia Espacial NASA y lo que más tarde conoceríamos como ESA pero que en esta época se conocía como ESRO, lanzaron la sonda ISEE (International Sun-Earth Explorer) para estudiar cómo interaccionaban las partículas del viento solar en la magnetosfera de nuestro planeta.

La enviaron a uno de los conocidos como puntos de Lagrange (en concreto a L1), que son unas zonas del espacio donde la gravedad de la Tierra, la Luna y la del Sol se nivelan y permiten que una sonda pueda permanecer de manera estable… y allí se quedó durante algunos años, a millones de kilómetros en el espacio.

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Hasta que llegó el año del cometa. Viajamos hasta 1986 para asistir al paso del famoso Cometa Halley y todas las agencias espaciales de aquellos tiempos se prepararon para el acontecimiento lanzando sondas para estudiarlo de cerca… ¿todas? Bueno, no todas. La NASA no había previsto ningún programa para el Halley así que buscaron una solución: reciclar la ISEE y ponerla en marcha hacia el cometa.

De esta manera nuestra protagonista pasó de ser ISEE, un instrumento para estudiar las partículas solares, a ser la ICE… un Explorador Internacional de Cometas. Y no lo hizo nada mal puesto que además de perseguir durante millones de kilómetros al Halley, un año antes (en 1985) también recorrió lo suyo tras el cometa Giacobini-Zinner.

Pero esta no iba a ser la última misión de nuestra protagonista. Tras su persecución cometaria, en 1991 y viendo que la vieja sonda aún mantenía algunas capacidades de transmisión de datos después de tanto tiempo, los ingenieros de la NASA idearon una nueva tarea para la ISEE… volver a su antiguo trabajo de estudiar partículas solares y eyecciones de masa coronal.

Los viajes de la ISEE-3 desde su lanzamiento en 1978 - NASA

Pasaron otros tantos años hasta que ya, en 1997, los responsables de la Agencia espacial estadounidense programaron la jubilación forzosa de la ISEE… Habían sido tres décadas de viajes, datos y estudios y aquella sonda que inició su trabajo a finales de los ’70 estaba destinada a convertirse en basura espacial en algún punto perdido del espacio.

¿Es el final de nuestra historia? Por supuesto que no…

Algo fascinante ocurrió hace tan solo unos meses. En marzo de este mismo año, una asociación de radioaficionados alemanes captó una señal procedente de la ISEE desde el observatorio de Bochum… ¡seguía viva!

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Aquel pitido espacial procedente del viejo cacharro de los ’70 inició una reacción mundial que terminó en una petición a la NASA para que intentara volver a contactar con la sonda. Sin embargo, ante la falta de presupuesto de la Agencia la respuesta fue algo así: “A nosotros no nos interesa gastar dinero en una antigualla como esa, pero oye… si queréis intentarlo vosotros

Y es así como llegamos a nuestros días, a los días en los que un grupo de frikies enamorados de la exploración espacial de la vieja escuela comenzaron los preparativos para los que algunos han llamado “el mayor hackeo espacial de la historia”.

La tarea no era sencilla… en primer lugar había que recaudar fondos y para ello se realizó una colecta en internet mediante un crowdfunding cuyos resultados han sido espectaculares: Casi 160.000 dólares recaudados en apenas un par de meses.

El dinero ya no era el problema, la dificultad fundamental era cómo comunicarse (y controlar) una sonda diseñada con los protocolos y comandos de hace 40 años con la tecnología actual.

Antes de seguir os voy a hacer una pregunta sencilla. Si yo os diera ahora mismo un disquete de hace tan solo unos años, pongamos solamente de la década de los ’90… ¿seríais capaces de leerlo?

La tecnología ha avanzado de una manera tan vertiginosa que los documentos que guardábamos hace tan solo unos años se han quedado obsoletos en poco tiempo y ahora son prácticamente ilegibles… Pues imaginad la labor que significa ponerte en contacto con una sonda con tecnología e instrumentos de los años ’70 donde sus comandos, instrucciones y códigos no solo son jurásicos sino que la mayoría se han perdido a saber dónde…

Una de las pocas fotografias que se conservan de la sonda junto a Farquhar con su esposa e hija

Pero esto no iba a ser obstáculo para nuestros aguerridos aficionados. A su lado y para poder llevar a cabo su objetivo, han captado la ayuda de uno de los ingenieros de aquella misión ISEE, Robert Farquhar, que con los 80 años ya cumplidos ha vuelto a recordar sus tiempos mozos picando código y echando una mano a desenmarañar todo este lío.

El resultado ha sido genial… El 30 de mayo y con la ayuda del radiotelescopio de Arecibo los responsables de este proyecto anunciaron que habían conseguido comunicarse con la ISEE y que ésta aún respondía. A mediados de junio la sonda respondió positivamente al encendido de sus instrumentos y confirmó que la mayoría de ellos ¡aún funciona!

Hace tan solo una semana, el 2 de julio, llegaba otra gran noticia para el proyecto: se han conseguido activar los micropropulsores de la nave y además, se confirma que la sonda aún tiene combustible para desplazarse.

A día de hoy resulta alucinante ver cómo la ISEE ha vuelto a enviar datos científicos (por primera vez desde 1997) y se prepara para iniciar una nueva aventura. Internet, las redes sociales y numerosos blogs y webs dedicadas al espacio están día a día atentos a los nuevos avances de este curioso proyecto realizado sin ningún tipo de financiación oficial y que está consiguiendo volver a la vida a toda una superviviente.

Lo último que sabemos de este proyecto es que en las últimas horas están teniendo problemas con el sistema de propulsión y que en estos momentos los ingenieros están dándole vueltas a cómo solucionar ese problema… si es que se puede, aunque como hemos visto durante todo este artículo, no sería conveniente dar por muerta a esta antigua nave, todavía nos puede dar grandes sorpresas.

Podéis seguir todas las novedades de la ISEE mediante su cuenta de tuiter @ISEE3Reboot o estar atentos a todas las actualizaciones que Arturo Quirantes desde España está llevando a cabo casi diariamente en su página web.

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