Expertos de la NASA afirman que la energía nuclear ha salvado 1.8 millones de vidas

Un estudio sobre el cambio climático, recientemente publicado en la revista Environ. Sci. Technol, llega a unas conclusiones que pueden asombrar y molestar a más de un ecologista: el uso de energía nuclear conduce a reducir tanto las muertes asociadas a la polución como las emisiones de gases invernaderos (en comparación a seguir usando combustibles fósiles).

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De hecho ya lo está haciendo. Según el estudio, el uso de centrales nucleares ha evitado quemar combustibles fósiles, como el carbón, que de otro modo habrían provocado 1.8 millones de muertes relacionadas con contaminación aérea en todo el mundo. Además, podría evitar millones de vidas más en las décadas próximas.

Los investigadores, también dicen haber descubierto que la energía nuclear evita la emisión de enormes cantidades de gases invernadero. Según sus estimaciones, los políticos deberían continuar confiando en la energía nuclear y expandir su uso a expensas de combustibles fósiles para de este modo mitigar el cambio climático.

No se puede negar que los investigadores son, cuando menos, valientes. Otros dirán insensibles, sobre todo desde que a comienzos de 2011 el desastre de Fukushima en Japón haya vuelto a provocar cuestionamientos, cuando no críticas, sobre la generación energética nuclear.

Resulta innegable que el empleo de esta tecnología provoca riesgos tanto para la salud como para el medioambiente, sin embargo, tal y como afirma Pushker A. Kharecha, uno de los dos coautores del trabajo, y científico climático del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA en Nueva York: "estaba realmente molesto por toda la histeria negativa (en muchos casos infundada) que vi en relación con el accidente de Fukushima".

Kharecha ha trabajado con otro científico del Instituto Goddard, James E. Hensen, en el estudio de exploración de los beneficios de la energía nuclear. Juntos, se decidieron a buscar las ventajas de la generación nuclear sobre la que se basa en combustibles fósiles, en términos de reducción de emisiones contaminantes y de gases invernadero.

Se sorprendieron al descubrir que no había trabajos intensivos previos sobre el asunto de la prevención de muertes por contaminantes no emitidos que pudieran atribuirse a la generación energética nuclear, aunque encontraron datos de un estudio realizado en 2007 y publicado en la prestigiosa The Lancet en el que se calculaba el número de muertes por unidad de energía generada con combustibles fósiles y nucleares.

Aquel trabajo incluía en sus estimaciones muertes relacionadas con todos los aspectos de cada forma de generación energética, desde la minería y trabajos de obtención de materias primas naturales hasta (bronquíticas crónicas de los mineros incluidas) hasta los relacionados con las plantas de generación térmica, sus emisiones contaminantes y su incidencia en el cáncer de pulmón.

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Lo que han hecho ahora los dos investigadores de la NASA es combinar la información de aquel estudio con los datos históricos de generación energética, para estimar el nº de muertes que podrían haberse producido, en caso de que hubiésemos usado energía generada por el consumo de combustibles fósiles, si no hubiésemos generado energía nuclear entre 1971 y 2009.

Al mismo tiempo, realizaron una estimación de las muertes provocadas por el uso de energía nuclear durante ese mismo período (accidentes de trabajo en las minas de uranio y las plantas nucleares, cáncer asociado a fugas por radiación, etc.) que ellos establecieron en 5.000.

Comparando ambas cifras, las estimaciones de Kharecha y Hansen llegaron a una cifra sorprendentemente alta: 1,8 millones. Ese es el nº de muertes que se evitaron gracias al no empleo de combustibles fósiles que propició la generación energética nuclear.

Lo que hicieron después fue extrapolar esas cifras históricas hacia el futuro, para calcular una estimación del número de muertes que podría evitar la generación energética nuclear durante las cuatro próximas décadas, si toda esa energía se produjese consumiendo combustibles fósiles. El resultado, también es sorprendente.

Si se cerraran todas las plantas nucleares y se sustituyera su aporte energético con plantas de gas natural, se producirían unas 420.000 muertes extras. Mientras que si se sustituyesen por plantas térmicas de quema de carbón, las muertes extras alcanzarían la nada desdeñable cifra de 7 millones de personas.

Decir además, que el estudio se centró en las muertes por causa directa, por lo que dejó de lado "efectos colaterales" como las muertes asociadas al cambio climático que podrían derivarse del aumento en la emisión de gases invernadero que supondría el uso de combustibles fósiles.

Las cifras pueden gustar o no, pero están ahí. De todos modos el debate sobre el uso de plantas nucleares está tan polarizado, que aquellos que se oponen a su uso pondrán en duda inmediatamente las cifras sobre vidas salvadas, muchas veces sin tomarse la molestia de hacer números.

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Me enteré leyendo la web Chemical & Engineering News.

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