El planeta más parecido a la Tierra que hemos encontrado… es un infierno

Me resulta chocante la facilidad con la que frecuentemente asumimos y nos acostumbramos a algunos descubrimientos de la Ciencia. Cuando en 1969 el hombre llegó a la Luna, la retransmisión televisiva de aquella hazaña fue seguida por millones y millones de personas. Tan sólo unos meses después, las comunicaciones con las siguientes misiones Apollo que volvieron a pisar nuestro satélite apenas conseguían audiencia y muchas cadenas de televisión ni siquiera se ofrecieron a emitirlas.

En nuestros días algo parecido está sucediendo con los exoplanetas. Durante miles de años el ser humano no ha conocido más planetas que los cuerpos vecinos que nos acompañan en órbita alrededor del Sol… Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. En toda la historia de la humanidad estos han sido los únicos planetas conocidos hasta que en 1995 se detectó por primera vez a 51 Pegasi b.

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Hoy, los planetas descubiertos se cuentan por cientos y la noticia de un nuevo mundo pasa desapercibida en la vorágine informativa de la actualidad. Entre los planetas extrasolares ya confirmados y los posibles candidatos superan ya el millar. Ahora, la búsqueda se centra en localizar “ExoTierras”, es decir, planetas similares al nuestro orbitando otros soles.

Ese es el objetivo principal en la actualidad. Esa es la noticia que buscan muchos astrofísicos y que volvería a llenar portadas en todos los medios de comunicación: Encontrar un gemelo de nuestro planeta en algún lugar del gigantesco Universo…

Y aunque la tarea no es nada sencilla, estamos dando pasos firmes para conseguirlo.

¿Dónde nos encontramos ahora? Bueno, pues os presento a Kepler 78b el exoplaneta más parecido a la Tierra que hemos encontrado hasta el momento.

El descubrimiento se ha hecho público hace unos días por parte de la NASA con datos del Telescopio espacial Kepler y nos presenta un planeta rocoso con características similares al nuestro. Para completar la información y determinar otras propiedades como su situación respecto a la estrella, su composición o su tamaño también se han utilizado observaciones del Observatorio Keck en Hawaii y de mi vecino canario en el Roque de los Muchachos.

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Los datos indican que Kepler 78b tiene un tamaño comparable al nuestro (1,2 veces el radio de la Tierra), posee una masa similar (1.7 veces la de nuestro planeta) y, como nosotros, también es un planeta sólido compuesto principalmente por roca y hierro.

Sin embargo, antes de hacer las maletas y mudarnos de turismo al nuevo mundo, debemos saber que Kepler 78b ofrece algunos inconvenientes, entre ellos su temperatura que oscila entre 1.500 y 3.000 °C, cifras similares a las que se alcanzan en los altos hornos que utilizamos aquí en la Tierra para fundir metales en la industria.

Estas sofocantes temperaturas son la consecuencia lógica de su situación, ya que el nuevo planeta se encuentra tan cerca de su estrella que realiza una órbita cada ocho horas y media

Así pues, teniendo en cuenta su temperatura y su composición rocosa, lo más probable es que lo único que encontremos en su superficie serán copiosos ríos de lava de hierro fundido.

Podríamos considerar Kepler 78b algo así como un gemelo de la Tierra, si estuviésemos demasiado cerca del Sol… un infierno de hierro fundido, sin atmósfera protectora y girando desenfrenadamente alrededor de una estrella casi tres veces al día.

No es una visión muy agradable, pero hasta que demos con el gemelo perfecto, este infernal planeta es lo más parecido a la Tierra que hemos encontrado.

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Referencias científicas y más información:

NASA “Scientists Discover the First Earth-size Rocky Planet” (30 octubre 2013)

Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics “Mystery World Baffles Astronomers” (30 octubre 2013)