El gusano que regresó del espacio con mejor salud

Los más asiduos a los blogs de Ciencia de Yahoo! recordarán cómo hace algo más de un año os contábamos las experiencias del astronauta Soichi Naguchi (Astro Soichi) quien, tras pasar seis meses en el espacio a bordo de la Estación Internacional, regresó a la Tierra con una debilidad muscular comparable a la de una persona de ochenta años. Y es que los seres humanos no estamos hechos para las condiciones de microgravedad y radiación que existen en el espacio. Nos adaptamos con mucho esfuerzo y al regresar necesitamos rehabilitación muscular para recuperar las fuerzas.

Y ahora, para más inri, un pequeño y humilde gusano acaba de darnos una buena lección sobre cómo sobrevivir en el espacio. Lo publica la Revista Nature en su apartado de Scientific Reports y revela los resultados de una investigación que ha durado unos siete años.

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Todo comenzó cuando el astronauta André Kuipers viajó a la ISS en 2004 llevando consigo varios ejemplares de nematodo Caenorhabditis elegans de apenas un milímetro de longitud. Se trata de un gusano muy utilizado en investigaciones científicas, puesto que ofrece numerosas ventajas: hemos secuenciado por completo su estructura genética, ocupa poco espacio y ahorra costes económicos y energéticos.

La sorpresa llegó cuando al regresar de vuelta a la tierra el equipo de biólogos que los estudió comprobó que los gusanos que habían viajado al espacio tenían menos proteínas tóxicas en sus músculos que los que se habían quedado en la Tierra.

Este hecho desconcertó a los investigadores que, tras varios años buscando la respuesta, han descubierto que siete genes de estos nematodos habían permanecido inactivos en el espacio. Es decir, el hecho de vivir en el espacio hacía que algunos de sus genes no funcionasen con normalidad. Tal y como afirma Nathaniel Szewczyk, uno de los científicos del proyecto, parece que los gusanos viven más y mejor sin esos genes.

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La pregunta que se hicieron los científicos a continuación era lógica: ¿Qué ocurriría si desactivamos esos siete genes en un laboratorio aquí en la Tierra?

El resultado volvió a ser sorprendente: los gusanos que nacían sin esos genes gozaban de mejor salud y vivían más que el resto de sus compañeros.

El 21 de diciembre del año pasado, André Kuipers volvió a subir a la ISS con nuevos ejemplares de estos gusanos y tras pasar otros siete meses en el espacio ha regresado nuevamente a la Tierra hace unas semanas.

Los investigadores poseen ahora una nueva remesa de nematodos para continuar sus investigaciones que en un futuro podrían tener aplicaciones muy interesantes, incluso para seres humanos, puesto que en esta ocasión también se han guardado muestras musculares del astronauta alemán.

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