¿Cómo sacan la basura los astronautas de la ISS?

Astronomía para terrícolas

Cada vez que abrís un producto recién comprado en el supermercado, o termináis de comer, generáis basura. En la Tierra, su tratamiento resulta más o menos sencillo (a no ser que vivas en Madrid). Basta con abrir el contenedor apropiado, lanzar la basura dentro, y confiar en que vengan a llevársela antes de que comience a oler mal. Pero ¿y si trabajas en la Estación Espacial Internacional?

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Las primeras experiencias "escatológicas" en el espacio, sirvieron para dejar claro que en estas materias de recogida de basuras, no conviene dejar nada al azar. De hecho hoy en día en la ISS existe una completa y compleja guía de consulta, que emplean las diferentes agencias espaciales (Rockosmos, ESA y NASA incluidas) que comparten su reducido espacio. El documento, de 71 páginas, se titula "Plan de gestión para la recolección de basura y desechos" y podéis descargarlo desde este enlace.

A partir de la página 19 se detallan los distintos tipos de basura que se generan en la ISS, que se ordenan en cuatro categorías: 1) la producida por la tripulación (productos de higiene usados, restos de sus comidas y deposiciones), 2) las herramientas e instrumental que se avería o que acaba su ciclo operativo, 3) las basuras que genera la carga útil (los residuos producidos tras los experimentos) y finalmente 4) los residuos derivados de la fijación de la carga para asegurarla e impedir que se mueva durante el lanzamiento (flejes, cinchas de estiba, etc.).

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Por si fuera poco, dentro de estas cuatro categorías se establecen sub-categorías en función al estado físico de los desechos (sólidos o líquidos) así como a su toxicidad y peligrosidad. Entre estos últimos se encuentran las pilas, los residuos biológicos, los útiles cortantes (jeringuillas, cuchillas, etc.) e incluso la sustancias radiactivas.

Tal y como Daniel Marín explica en su blog Eureka, todo este batiburrillo de categorías y subcategorías es importante porque cada residuo se guarda en un tipo diferente de contenedor.


Pero vamos al punto interesante. Por la ISS no pasa el socorrido camión de la basura, así que llegado el momento en que el volumen de los desechos comienza a ser molesto, hay que deshacerse de ellos transfiriéndolos a las propias naves que traen los suministros de la Tierra.

Rusos y Estadounidense emplean naves diversas (los canadienses, japoneses y europeos colaboran con el "lado" estadounidense). Los rusos por ejemplo suelen aprovechar las naves de carga Progress, con capacidad para almacenar 420 litros de orina y casi seis metros cúbicos de basura sólida (unos 1.500 kgs), aunque también pueden emplear las naves Soyuz para este fin. Los europeos pueden emplear alguno de los ATV fabricados por Astrium para cargar hasta 5.500 kilos de basura. ¡Eso ya es un camión de basura espacial en condiciones!

Tanto en el caso de las Progress como de los ATV (no así en las Soyuz que son recuperables ya que están pensadas para mover tripulantes) una vez llenas, se liberan de la ISS y se dirigen hacia la Tierra, aunque no esperéis oír hablar de "reciclaje" a partir de aquí. En realidad establecen rumbo a una zona sobre el sur del Pacífico alejada de zonas habitadas y de rutas de navegación donde, al reentrar en la atmósfera, su poco atractiva carga resulta destruida provocando un fulgor incandescente realmente llamativo, como el que os mostramos en la primera foto de este artículo.

Siento romper la magia del momento, especialmente si pediste un deseo cuando navegando por el sur del Pacífico en tu velero viste aquella bonita estrella fugaz iluminando el cielo sobre tu cabeza. Lo lamento de veras pero cabe la posibilidad de que durante aquel poético instante se desintegrasen sobre ti un montón de heces, orina y basuras varias.

Para concluir os dejo con el vídeo de un módulo Progress ruso desintegrándose sobre el pacífico sur hace un par de años, cortesía de la NASA.

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