¿De verdad podríamos cultivar en Marte como en The Martian?

Astronomía para terrícolas
Poster de la película The Martian

Todos los aficionados a la ciencia ficción estamos expectantes ante el inminente estreno de The Martian, la nueva película del maestro Ridley Scott que después de muchos años vuelve al espacio para llevar a la gran pantalla la novela de Andy Weir.

La cinta cuenta la historia de Mark Watney, un astronauta al que sus compañeros abandonan en Marte pensando que ha fallecido después de una violenta tormenta de polvo. Por supuesto, el protagonista no está muerto y al despertar se encuentra solo y con los recursos mínimos para sobrevivir. A partir de aquí se inicia una odisea en la que, como si fuese un náufrago, Watney deberá apañárselas para seguir con vida en Marte a la espera de que llegue una misión de rescate.

Uno de los puntos fuertes que destacan todos los publicistas de la película es que la NASA ha ayudado en su realización y se han cuidado mucho los detalles científicos para evitar errores y hacer que la historia sea rigurosamente correcta. Lo cual nos lleva a la pregunta que formula el título: ¿Se podría cultivar en Marte?

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De hecho hace ya algunos años nuestro biólogo de cabecera, José Toledo, nos informaba de algunos proyectos que ya están en marcha y que podrían dar respuesta a esta cuestión en un artículo titulado: Comienza un proyecto para cultivar plantas en Marte.

 

Necesitaríamos construir un invernadero en Marte

Con el estreno de The Martian, y al igual que ocurriera con Gravity y otras tantas del género, diversas webs y foros han estado debatiendo muchos de los aspectos científicos de la película. Una de las más interesantes ha sido Gizmodo que incluso se ha tomado la molestia de entrevistar a Ray Wheeler, botánico y director de sistemas de soporte para la vida en NASA, para profundizar sobre el tema.

Para empezar Wheeler nos recuerda algo básico: las plantas necesitan cuatro elementos fundamentales para poder crecer adecuadamente. Una buena tierra, agua, fertilizante y una atmósfera propicia con luz en abundancia… curiosamente, en Marte no andamos sobrados de ninguno de estos cuatro puntos, lo cual nos obligaría a construir un entorno donde conseguir las condiciones adecuadas.

Por tanto nuestro primer paso sería conseguir una atmósfera adecuada que además resguardara nuestra plantas de las poco propicias inclemencias marcianas. Para ello necesitaríamos invernaderos o domos donde crear nuestra pequeña granja.

En relación al suelo marciano podemos decir que tenemos algo más de suerte puesto que ya existen estudios que consideran la superficie marciana como apta para el cultivo gracias a  diversas simulaciones realizadas por ordenador. Sin embargo, el suelo marciano necesitaría del uso de fertilizantes para que nuestras plantas pudieran crecer y ofrecernos frutos.

 

Concepto artístico de un invernadero en Marte - NASA

Este problema también tiene fácil solución puesto que un ser humano es una máquina viviente de fabricar fertilizantes en forma de excrementos y orina. Curiosamente la orina humana contiene más nutrientes que las heces lo cual, combinado con su alto contenido en nitrógeno y otros elementos útiles, la convierte en una opción muy interesante. Aunque eso sí, deberíamos tener cuidado de excedernos puesto que la orina también contiene sodio, algo que no resulta beneficioso para las plantas.

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Una vez solucionados dos de los cuatro elementos es hora de pasar al agua. Es posible que alguno piense que tras la reciente noticia confirmando la existencia de agua en la superficie de Marte esta cuestión esté resuelta, sin embargo hay que considerar que lo que se ha encontrado no es simplemente agua… más bien son sales hidratadas, una especie de salmuera de perclorato muy concentrada que, tal y como se encuentra en Marte, aniquilaría todas nuestras plantas. Por tanto, está bien que tengamos agua al alcance de la mano pero necesitaremos un sistema eficaz de desalinización para poder utilizarla.

Y llegamos al cuarto elemento básico: la luz. Y se requiere mucha… Nuestros invernaderos deberán contar con generadores muy potentes puesto que vamos a necesitar una gran cantidad de electricidad para competir con lo que aquí en la Tierra nos llega gratis desde el Sol.

Contando con que la misión haya sido precavida y haya incluido entre su carga un número suficiente de semillas, ya tenemos listo nuestro improvisado invernadero con el que sobrevivir hasta que lleguen los refuerzos. Será un menú bastante pobre, sobre todo a base de patatas y otros tubérculos, que aunque no tienen mucho valor alimenticio, sí que son muy resistentes y más fáciles de cultivar que otros, pero lo cierto es que finalmente nos servirán para aguantar algunos meses mientras llega la misión de rescate.

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Referencias y más información:

Ria Misra “We Asked a NASA Botanist to Help Us Design a Better Farm on Mars than The Martian’s” Gizmodo

José Toledo “Comienza un proyecto para cultivar plantas en Marte” Apuntes de Naturaleza. Yahoo