Arte secreto

Los ídolos que llegaron del espacio

Santuario de La Kaaba, en la ciudad de La Meca | Crédito: Wikipedia.

La semana pasada medios de todo el mundo se hicieron eco de una llamativa noticia relacionada con una estatua budista de origen meteórico que fue robada por los nazis en 1938. La nota generó un considerable revuelo, pues no en vano la historia de la escultura recordaba al guión de alguna de las entregas de Indiana Jones.

[Relacionada: Estatuilla robada por los nazis en el Tíbet es de origen extraterrestre]

Sin embargo, lo cierto es que a lo largo de la Antigüedad fueron muchas las culturas que adoraron piedras de origen meteórico, a las que identificaron con distintas divinidades.

Que los antiguos atribuyeran cualidades sagradas a estos objetos caídos del cielo no es extraño, pues era allí donde ubicaban a las divinidades. Esa fue la razón de que en todas las partes del planeta culturas muy diferentes desarrollaran cultos en torno a meteoritos, y en algunos casos —como el dado a conocer la semana pasada— incluso tallaran estatuas con ellos.

Uno de los ejemplos más conocidos —por estar aún vigente—, es el de la Piedra Negra de la Kaaba, en La Meca. Allí, en la esquina sudoriental de la construcción cúbica que da forma al santuario sagrado del Islam, se conserva una piedra negra que, en opinión de los especialistas, es muy probablemente un meteorito.

El culto en torno a esta piedra caída del cielo se remonta a varios siglos antes del inicio del Islam, pues los habitantes de las tribus árabes de la región adoraban allí a cientos de divinidades menores.

Desde la llegada del Islam, la tradición asegura que el primer santuario fue construido por Adán, y más tarde reconstruido por Abraham, a quien el arcángel Gabriel habría entregado la Piedra Negra.

Una copia de la estatua de Artemisia en Éfeso | © Javier García Blanco

Varios siglos antes, la ciudad de Pesinonte (o Pesino) en Anatolia, actual Turquía, contaba con un destacado santuario en el que se adoraba a la diosa Cibeles (la Gran Madre de todos los dioses), bajo la forma de una piedra negra irregular, y que probablemente también era un meteorito.

Curiosamente, esta piedra negra —y el culto asociado— acabaría trasladándose a Roma en el año 204 a.C. En aquellas fechas, cuando estaba a punto de concluir la Segunda Guerra Púnica, los libros sibilinos aconsejaron a los líderes de la República que llevasen el culto a la ciudad.

Y así se hizo. Atalo I, rey de Pesinonte aliado de Roma, no dudó en ceder aquella piedra y a varios sacerdotes que atendían su culto, y así fue como llegaron a la ciudad del Tíber. En un principio la misteriosa piedra "celeste" se veneró en el templo de la Victoria del Palatino, aunque con el tiempo se le construyó un santuario propio en la misma colina.

Aunque en un principio aquel culto importado —el primero de origen oriental que se instauró en Roma— fue recibido con desconfianza, poco después los romanos lo aceptaron de buen grado, convirtiéndose en uno de los más importantes para el futuro Imperio.

Otro caso bastante conocido fue el del culto a la diosa Artemisa de Éfeso (también en Turquía). Aunque la existencia de dicha devoción era célebre en la Antigüedad, gracias a los Hechos de los Apóstoles conocemos un detalle sobre la imagen a la que se rendía culto.

Moneda romana con el Elagabalium y la piedra cónica en su interior | Crédito: Wikiped …En este libro del Nuevo Testamento se cita directamente a la ciudad como "guardiana del templo de la gran Artemisia y de su estatua caída del cielo". Parece evidente que la estatua original —perdida hoy en día— fue tallada a partir de un meteorito.

Leyendo a autores clásicos como Herodiano el estoico, encontramos otro ejemplo más, también conocido. Según nos cuenta el autor de la 'Historia Romana', a comienzos del siglo III d.C. el emperador Heliogábalo —de origen sirio— quiso encumbrar el culto al dios El-Gabal (del que había sido sacerdote) bajo la forma del Deus Sol Invictus.

Para ello construyó el Elagabalium, un imponente templo erigido en una de las laderas del Palatino, donde la divinidad era adorada bajo la imagen de un meteorito de forma cónica que había sido traído desde Emesa, la ciudad natal del emperador.

Heliogábalo se hizo nombrar sumo sacerdote del nuevo culto que había instaurado, en el que su dios estaba incluso por encima del supremo Júpiter y tenía como esposas a Minerva o Urania —detalles que no gustaron a los romanos—, y estableció una gran festividad coincidiendo con el solsticio de verano.

Cassandra se agarra al palladium de Troya en una pintura de Pompeya | Crédito: Wikipe …Durante este festival se sacaba en procesión un gran carro con oro y joyas —en cuyo interior se encontraba la piedra cónica de origen celeste—, y se repartía comida en abundancia entre el pueblo llano.

Los ejemplos son realmente abundantes, y un repaso a las fuentes clásicas nos descubren otros casos similares, como el célebre Palladium de Troya, una imagen de Palas Atenea que, según la tradición, había caído desde los cielos en respuesta a las súplicas de Ilo, el fundador mítico de la ciudad; o la piedra negra y durísima que, según Pausanias, se custodiaba junto a la estatua de Eros tallada por el célebre Praxíteles para el santuario de Tespia.

[Relacionada: El meteorito español que se quedaron los franceses]

Una lista interminable que, sin lugar a dudas, evidencia el carácter sagrado que los pueblos antiguos atribuían a aquellos objetos extraños y misteriosos que los dioses se empeñaban en arrojar desde los cielos.

Suscríbete a nuestros blogs:

[X]

Cómo subscribirse

Abra cada sección para suscribirse utilizando Añadir a Mi Yahoo o feeds Suscribirse al RSS.

Yahoo Noticias ofrece docenas de feeds RSS que puede leer in Mi Yahoo o usando un software lector de noticias RSS de otro proveedor. Haga clic aquí para más información sobre RSS y cómo puede usarlo con Yahoo Noticias.

Autores/perfiles de blogs