Arte secreto

Emil Nolde, el pintor nazi perseguido por Hitler

El pintor Emile Nolde | Crédito: Wikipedia.La particular fascinación de Adolf Hitler por el arte no solo le llevó a saquear numerosas colecciones privadas y museos de media Europa para crear su  propia colección particular en la localidad austríaca de Linz, sino también a perseguir sin contemplaciones cualquier manifestación de arte moderno.

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El Führer era un apasionado del arte y la mitología clásicas, y rechazaba cualquier tipo de producción artística de vanguardia por considerarlo muestra de un "arte degenerado", propio de judíos y bolcheviques, y por tanto manifestación de una raza inferior.

Por oposición, el arte de características y líneas clásicas y académicas era considerado por el líder nazi como "arte heroico", y el más adecuado para la raza germánica, pues defendía ideales como la obediencia, el honor y la pureza racial.

Este rechazo al arte moderno tuvo su punto culminante con la firma por parte de Hitler de un decreto que, en julio de 1937, oficializaba la persecución contra el llamado 'Entartete Kunst' o "Arte degenerado". Dicho decreto supuso la confiscación de casi 20.000 obras de arte de vanguardia, procedente de distintos museos y colecciones privadas.

Entre los artistas proscritos cuyas obras fueron "condenadas" y requisadas se encontraban figuras de la talla de Kandinsky, Max Ernst, Paul Klee o Edvard Munch, pero también otros creadores que incluso compartían los ideales del nazismo.

Ese fue el caso, por ejemplo, del pintor Emil Nolde, considerado una de las grandes figuras del expresionismo, que perteneció a grupos como Die Brücke o Der Blaue Reiter. Aunque nacido en la frontera con Dinamarca, Nolde residía en Berlín desde comienzos del siglo XX, y fue un simpatizante del partido nazi desde sus inicios. De hecho, llegó a ser miembro del NSAN, una sección danesa del NSDAP.

Siguiendo los ideales nacionalsocialistas, Nolde no dudó en criticar duramente las obras producidas por artistas judíos, y consideraba el expresionismo como una manifestación elevada del espíritu germánico.

Por desgracia para él, este punto de vista no era compartido por Hitler, a quien no le importó lo más mínimo la adhesión de Nolde al partido nazi, razón por la cuál se le inscribió entre los creadores de obras perseguidas, siendo considerado un "artista degenerado" más.

Goebbels durante su visita a la exposición de "arte degenerado" | Crédito: Wikipedia.

De hecho, el caso de Nolde es realmente singular, pues paradójicamente el artista de ideología nazi fue el que más sufrió los efectos del decreto contra el arte de vanguardia, pues se confiscaron y retiraron de museos y galerías un total de 1.052 obras de arte firmadas por él, más que a ningún otro pintor.

La condena contra Nolde fue aún más allá, pues fue expulsada de la Academia de Artes en la que trabajaba, y en el año 1941 se le prohibió de forma oficial seguir realizando obras de arte, incluso en privado. A pesar de la prohibición, el artista danés creó en aquel tiempo una notable colección de acuarelas —más de mil—, que irónicamente denominó "pinturas no pintadas".

La prohibición por decreto del arte moderno promulgada por Hitler tuvo también otra insólita consecuencia: la puesta en marcha de una exposición que reunió más de 600 obras de "arte degenerado" —entre ellas veinte de Nolde—, que se mostraron en Münich entre julio y noviembre de 1937.

Cartel de la exposición 'Entartete Kunst' | Crédito: Wikipedia.Precisamente el próximo 30 de noviembre se cumplirán 75 años del fin de aquella muestra inspirada por Goebbels —hasta entonces interesado en el expresionismo, al igual que otros miembros del partido— y organizada por el pintor y político nazi Adolf Ziegler, y que no solo buscaba ridiculizar el arte de vanguardia, sino también hacer propaganda política.

Las más de 600 obras se organizaron de forma caótica y se acompañaron de textos "informativos" que indicaban las cifras desorbitadas que el gobierno de la República de Weimar había pagado por aquellas muestras de "arte degenerado" y sin valor, en un intento por poner a la opinión pública en contra de esas manifestaciones artísticas modernas.

En la actualidad muchas de las 19.000 obras de arte "degenerado" que los historiadores calculan fueron confiscadas por los nazis siguen en paradero desconocido. Es posible que algunas sigan en colecciones privadas, pero un buen número de ellas fueron destruidas y se perdieron para siempre, como ocurrió con las más de 5.000 obras quemadas el 20 de marzo de 1939.

Entre ellas se encontraban algunas de Emil Nolde, el pintor que simpatizó con el nazismo y que a pesar de ello sufrió en carne propia la intransigencia y el fanatismo de Hitler y sus lugartenientes. En 1944, con el fin de la guerra ya cerca, su estudio resultó destruido durante un bombardeo aliado, perdiéndose algunas de sus obras.

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Después de la contienda, Nolde vio reconocida su valía artística, recibiendo en 1952 la Orden del Mérito, la mayor condecoración civil entregada por el gobierno de la República Federal Alemana.