Arte secreto

El fabuloso botín del ‘Westmorland’

Captura del Amazona por el HMS Santa Margarita | © National Maritime Museum

En el siglo XVIII se popularizó entre buena parte de la sociedad acomodada británica —y especialmente entre los jóvenes— lo que se dio en llamar el 'Grand Tour', una serie de viajes de carácter cultural, precursores de nuestro turismo actual, que incluía una ruta por distintos escenarios de Francia, Países Bajos e Italia.

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Tras aquellos viajes en los que se mezclaban el espíritu de "aventura", el arte y la historia, buena parte de los participantes en el 'Grand Tour' —en especial aquellos de mayor capacidad económica— no dudaban en hacer acopio de piezas artísticas —tanto contemporáneas como de épocas pasadas—, que adquirían en los lugares que iban visitando.

Estos valiosos "souvenirs" solían transportarse en barco hasta Inglaterra, donde pasaban a formar parte de las colecciones artísticas de sus nuevos propietarios. Uno de estos barcos británicos, el 'Westmorland', protagonizó en la segunda mitad del siglo XVIII una extraordinaria historia de importantes implicaciones para España.

El monarca español Carlos III | Crédito: Wikipedia.El navío inglés había zarpado del puerto de Livorno (Italia) en diciembre de 1778, con sus bodegas repletas de obras de arte, antigüedades y otras piezas valiosas adquiridas por un nutrido grupo de participantes en el 'Grand Tour'.

El 'Westmorland' tenía como destino final Gran Bretaña, a donde debía transportar todas aquellas riquezas, pero la mala fortuna quiso que aquel auténtico museo flotante fuese interceptado por dos barcos de guerra franceses, el 'Cathon' y el 'Destine', dirigidos por el brigadier D'Espinouse.

Fue así como el 'Westmorland' llegó apresado al puerto español de Málaga el 8 de enero de 1779, donde sus valiosos contenidos fueron vendidos al mejor postor, entre ellos la Compañía de Lonjistas de Madrid. Unos años después, en 1783, aquellos tesoros volverían a cambiar de manos, en este caso a las del monarca español, el ilustrado Carlos III, quien había tenido noticia de su existencia a través del conde de Floridablanca.

El Borbón, gran amante de las artes, supo apreciar desde el primer momento el notable valor de aquellas piezas, y decidió que pasaran a engrosar los fondos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.

Gracias a la extensa documentación que generó aquella adquisición, con detallados inventarios realizados por el entonces secretario de la Academia, don Antonio Ponz, los historiadores actuales han conseguido reescribir la historia de la captura del 'Westmorland', del destino de su botín y de sus propietarios originales.

El primero en investigar a fondo la historia del 'Westmorland' fue el académico José María Luzón, quien a finales de los años 90 del siglo pasado inició el estudio y catalogación de los tesoros obtenidos con la captura del barco inglés, a menudo marcados con las siglas "P.Y." (Presa Ynglesa).

Con el paso de los años la investigación de Luzón se ha visto apoyada y ampliada con la ayuda de instituciones británicas como el Paul Mellon Center, lo que ha permitido completar los conocimientos sobre aquel apasionante suceso.

Detalle del 'Retrato del conde de Dunstanville', una de las pinturas capturadas | Crédito: Wikipedia.

En la actualidad algunas de las obras se encuentran en el Museo del Prado —como un retrato de Francis Bassett, duque de Dunstanville, realizado por el artista Pompeo Batoni—, e incluso en pinacotecas de otros países como Rusia.

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Otras piezas destacadas, que han formado parte de las distintas exposiciones sobre el 'Westmorland' realizadas hasta la fecha —en estos momentos hay una en el Yale Center for British Art— son por ejemplo las acuarelas realizadas por John Robert Cozens o los bustos creados por el escultor irlandés Christopher Hewetson.