Una araña utiliza hormigas como “guardaespaldas”

José de Toledo

En un artículo reciente de la revista Behavioural Ecology and Sociobiology se cuenta uno de esos casos que tanto gustan a los biólogos. Se trata de la estrategia que utiliza la araña saltadora tímida (Phintella piatensis) para protegerse de las arañas escupidoras (Scytodes sp.): utilizan como guardaespaldas a una especie de hormiga tejedora (Oecophylla smaragdina). Con el peligro que esto le supone, ya que la presa favorita de la hormiga es precisamente la araña que la utiliza como protección.

Las arañas escupidoras reciben su nombre debido a su principal estrategia de caza. Cuando detectan una presa lanzan una sustancia venenosa y pegajosa, que deja inmovilizada – y muchas veces muerta – a su víctima. Claro, que para cazar a las saltadoras tímidas no necesitan realizar tanto esfuerzo. Simplemente localizan un nido, cubren la salida con telaraña, y se alimentan de los animales que quedan atrapados.

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Así que la araña saltadora ha tenido que desarrollar alguna técnica para evitar que le pongan una trampa en su propia casa. Y lo que ha hecho ha sido acercarse a un enemigo común: la hormiga tejedora, un depredador que se alimenta de ambas arañas.

Para escoger dónde poner su nido, la araña saltadora busca con cuidado señales de hormigueros de su enemigo. Cuando detecta el olor, las señales químicas, que deja este insecto, se acerca cuidadosamente hasta el lugar y comprueba que el hormiguero sigue ocupado. Si hay actividad de hormigas, bien por que se vean vagando alrededor del nido, o bien por señales indirectas – restos de presas, acumulaciones de hojas en la forma en que lo hacen las hormigas, etc. - cava su nido.

Lo que supone un verdadero peligro, ya que tiene que hacerlo muy cerca del hormiguero para que esta estrategia le funcione. Para evitar que las hormigas la ataquen, trata de imitar su olor, aunque todavía no lo ha conseguido. Por eso, ha desarrollado otra técnica para no convertirse en la cena de sus protectoras.

El nido de la araña saltarina tímida es mucho más profundo y estrecho que el de otras arañas relacionadas. También le ponen una “puerta”: generan una estructura que tapa la entrada, mucho más dura y resistente que la de cualquier otra araña. Las hormigas son incapaces de superar esta barrera, con lo que la araña puede estar tranquila. Simplemente debe tener cuidado a la hora de entrar y salir, para no dejarla abierta demasiado tiempo.

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Estrategias de este tipo, en el que una especie anida cerca de otras para favorecerse de su protección, son mucho más comunes en aves que en cualquier otro grupo biológico. Y de hecho, un sistema tan complejo con tres especies de artrópodos, dos arácnidos y un insecto, es la primera vez que se detecta. Los investigadores están convencidos de que, si se sigue investigando, se encontrarán muchos más.