El turismo amenaza a los delfines de Baleares

Apuntes de Naturaleza
Dos ejemplares de delfín mular (Tursiops truncatus).
Crédito: Joan Gonzalvo

El aumento del turismo puede ser una buena noticia en muchos aspectos. Pero dependiendo de cómo ocurra, puede poner en peligro a algunas especies. Este es el caso de la población de delfines mulares (Tursiops truncatus) de las Islas Baleares, para los que el aumento de visitantes supone un serio riesgo para su supervivencia.

Al menos así lo explica un equipo de investigación en su artículo. El problema está en el aumento del tráfico marítimo que ha acompañado al aumento de visitantes. Cada vez hay más barcos en los puertos de las Baleares, lo que aumenta los peligros a los que se enfrentan estos cetáceos.

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Para llegar a estas conclusiones, los científicos han estudiado tanto la dinámica de la población como el comportamiento de los delfines mulares durante la primavera y el verano. Estas son dos épocas claves para ellos. Y coinciden también con los momentos en que mayor número de visitantes reciben las islas.

El grupo principal de la población se encuentra en torno a lo que se conoce como las Pitiusas. Se trata de las islas de Ibiza y Formentera, y del área que las conecta. Esta región es conocida por servir de refugio para la fauna salvaje, no sólo de delfines. Aunque para ellos es especialmente importante.

Durante el verano el tráfico marítimo aumenta considerablemente en esta zona. Y también crecen las posibilidades de que los delfines choquen con los barcos, uno de los problemas principales. Pero tal vez sean más importantes los efectos indirectos de las embarcaciones.

Por una parte, por los ruidos que generan. Estos sonidos interfieren con los delfines y modifican su comportamiento, lo que supone un problema para su supervivencia. El segundo factor a tener en cuenta es la contaminación. Las embarcaciones dejan residuos en el agua, que pueden llegar a ser tóxicos para estos cetáceos.

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Por ejemplo los compuestos organoclorados, que son de los más tóxicos. Los responsables del artículo han detectado niveles mucho más altos de estos contaminantes en los delfines de las Pitiusas que en otras poblaciones mediterráneas.

Si esta es la situación, ¿por qué no se marchan los delfines? Parece lógico pensar que si su hábitat está siendo perturbado, los animales migrarían. Y lo hacen, pero en números muy bajos. Principalmente porque son muy “leales” a su territorio.

La propuesta que hacen los investigadores es sencilla de presentar, pero realmente complicada de poner en marcha. Se debe buscar un equilibrio entre el aumento del turismo y el impacto que estas actividades tienen en una especie tan emblemática como el delfín mular.

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