Tsingy de Bemaraha, una “bio-fortaleza” inexpugnable en Madagascar

La isla de Madagascar es un paraíso para la biodiversidad. Por una parte, por su enorme tamaño, que le permite congregar un gran número de hábitats, y en ellos multitud de especies. Por la otra, por su situación geográfica, que le concede un clima muy propicio, y al mismo tiempo la aísla del resto de tierras circundantes, lo que favorece la aparición de especies endémicas - que no se encuentran en ningún otro lugar.

Y si toda la isla es un paraíso, en su interior hay un lugar aún más espectacular. Se trata de la Reserva Natural Integral de Tsingy de Bemaraha, en el oeste del país.

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Pero, ¿qué es lo que lo hace tan especial, tanto como para destacar en un lugar tan singular como Madagascar? Se dan varias razones, y muchas tienen que ver con su topografía, con la forma que toma allí el terreno. En lengua malgache, idioma oficial del país, Tsingy significa "lugar por el que no se puede andar descalzo" y se refiere a que las rocas son muy afiladas, como resultado de lo que los geólogos llaman "modelado kárstico".

La caliza, el tipo principal de roca que forma esta parte de la isla, se disuelve en agua de lluvia, como resultado del paso de cientos o miles de años. De esta manera se forman cañones y gargantas muy escarpadas, y las rocas que quedan resultan puntiagudas y afiladas.

Este paisaje es el responsable de los dos factores fundamentales que hacen que la biodiversidad en esta zona sea tan alta. Las formas que toma el terreno ofrecen una gran cantidad de microhábitats, pequeñas zonas en las que las condiciones son distintas del resto. En ellos, los seres vivos se pueden refugiar y esconderse, lo que provoca que poco a poco se vayan especializando. El final de este largo proceso da como resultado especies nuevas, distintas de cualquier otro.

Pero esta no es la razón fundamental. Lo son la situación dentro de la isla y el terreno que hace tan difícil acceder a su interior. Los científicos se refieren a esta zona como una "bio-fortaleza". Para cualquier organismo, resulta tremendamente complicado entrar en la Reserva. Y para los que se encuentran en el interior, salir no es mucho más fácil. De esta manera, se convierte en una isla dentro de una isla, con un contacto muy limitado con el exterior.

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Desde finales de la década de los 90 se han realizado varias prospecciones científicas, viajes organizados para conocer y catalogar a los organismos que habitan este refugio. Cada una de estas expediciones ha vuelto con varias especies completamente nuevas para la ciencia: cafetales desconocidos, lémures enanos, murciélagos, o el primate Avahi cleesei, una especie de lémur que recibe su nombre del cómico de los Monty Python y dedicado conservacionista John Cleese.

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